Una ley entre modernización y preocupación

La reforma a la ley aduanera cuenta con nuevas disposiciones que buscan fortalecer controles aduaneros, pero empresarios advierten riesgos para la competitividad del comercio exterior mexicano.

 

Por Giovanna Rojas

El pasado 9 de septiembre de 2025, el Ejecutivo Federal presentó ante el Congreso de la Unión el «Proyecto de decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Aduanera», una iniciativa que ha generado opiniones encontradas entre autoridades gubernamentales y representantes del sector privado.
Y es que, mientras el gobierno argumenta que la reforma es necesaria para modernizar el marco aduanero y combatir la evasión fiscal, la iniciativa privada advierte sobre posibles efectos negativos en el dinamismo del comercio exterior nacional.

Controles más estrictos para agentes aduanales

Uno de los ejes centrales de la reforma es el endurecimiento de los controles sobre agentes y agencias aduanales, figuras clave en las operaciones de comercio exterior.

La iniciativa establece nuevos mecanismos de supervisión y responsabilidades más amplias para estos profesionales, con el objetivo declarado de evitar que las empresas eludan el pago de impuestos sobre los productos que ingresan al territorio nacional.

Según información del Senado de la República, que aprobó la reforma con modificaciones, las nuevas disposiciones incluyen mayores facultades para la autoridad aduanera en la fiscalización de operaciones, así como la implementación de herramientas tecnológicas para detectar irregularidades en tiempo real. El gobierno ha enfatizado que estas medidas son indispensables para cerrar las brechas que permiten prácticas de subvaluación, triangulación y otras formas de evasión que afectan la recaudación tributaria.

Referente a este tema, la Cámara de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana (CAAAREM) busca reunirse con diputados y senadores para poder realizar mesas de diálogo para definir a detalle las reglas de operación y no poner en riesgo la actividad del sector privado y del comercio exterior

“Dentro de las afectaciones se encuentra la obligación de revisar cada una de las mercancías que entran y salen del país, a fin de documentar su validez. Esta medida tuvo mayor fuerza en la reforma a raíz del contrabando de mercancía proveniente de Asia y el huachicol fiscal confiscado en puertos, sin embargo, nos dejan una responsabilidad que al agente no le compete”, señaló Ana Laura Huerta, miembro de la CAAAREM, al medio de comunicación Milenio.

Esta postura coincide con la del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE) Capítulo Noreste, la cual hizo un llamado a establecer reglas claras, proporcionalidad y debida defensa, para que con esta reforma a la Ley Aduanera no se frene el flujo en Colombia, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.
“Entendemos el objetivo: cerrar la puerta al contrabando. Este año, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) abrió 109 expedientes penales por perjuicios cercanos a 23 mil millones de pesos y canceló decenas de patentes. Pero la solución debe equilibrar control y competitividad”, señaló un comunicado por parte del COMCE Noreste.

Modernización tecnológica: ¿beneficio o control excesivo?

La reforma incorpora disposiciones orientadas a la modernización tecnológica de los procesos aduaneros, incluyendo la digitalización de trámites y la implementación de sistemas de inteligencia artificial para el análisis de riesgo. Aunque estos avances son bienvenidos por el sector, existe preocupación sobre cómo se implementarán en la práctica y si las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, contarán con el tiempo y los recursos necesarios para adaptarse a los nuevos requerimientos.

Algunos agentes aduanales, por su parte, han expresado inquietud respecto a las nuevas responsabilidades que se les atribuyen, argumentando que en muchos casos dependen de la información proporcionada por sus clientes y que las sanciones previstas podrían ser desproporcionadas en relación con las faltas cometidas.

A pesar de que el Senado aprobó la reforma con algunas modificaciones que buscan atender parte de las preocupaciones expresadas, el debate sobre sus implicaciones está lejos de concluir. Será fundamental observar cómo se desarrolla la reglamentación secundaria y los criterios de aplicación que emita la autoridad, ya que de ello dependerá en gran medida si la reforma cumple su objetivo de fortalecer el sistema aduanero, sin comprometer la agilidad y competitividad del comercio exterior mexicano.

Para las empresas que operan en el ámbito del comercio internacional, el mensaje es claro: se avecina un periodo de ajuste y adaptación a un marco regulatorio más estricto, donde el cumplimiento normativo y la transparencia en las operaciones aduaneras serán más importantes que nunca. La profesionalización del sector y la inversión en sistemas de control interno se perfilan como elementos indispensables para navegar exitosamente en este nuevo entorno regulatorio.

Simplificación y digitalización de procesos

La reforma coloca al expediente electrónico como fuente única de verdad, integrando pedimento, anexos y evidencias comerciales en un flujo digital con firma electrónica avanzada obligatoria. Esto reduce capturas duplicadas y minimiza errores de transcripción que encarecen y alargan el despacho, especialmente en cadenas con miles de referencias. La transmisión anticipada de datos también permite perfilar riesgos antes del arribo. La trazabilidad por evento registra quién hizo qué, cuándo y con qué documento, generando una bitácora consultable para auditoría posterior.

Reconfiguración de responsabilidades de agentes aduanales

La figura del agente aduanal evoluciona a gestor digital certificado con corresponsabilidad explícita sobre veracidad, clasificación y valor declarados. Desaparecen zonas grises que permitían desligarse de errores “ajenos” y se exige diligencia reforzada y conocimiento del cliente. Esto alinea incentivos y profesionaliza la asesoría, que pasa de tramitar a diseñar cumplimiento y gestionar riesgos.

Cambios en el despacho aduanero y figuras de representación

El despacho remoto y las modalidades automatizadas obtienen base legal y protocolos técnicos, permitiendo liberar mercancía en diferentes aduanas con validaciones uniformes. En operaciones con alto volumen y baja variabilidad, el uso de carriles expeditos vinculados a certificaciones de seguridad agiliza cruces. El sistema prioriza a quien cumple y concentra revisiones en perfiles de riesgo reales. Con calendarios y horarios extendidos, la logística se sincroniza mejor con producción y entrega.

Las figuras de mandatario y apoderado aduanal se adaptan al entorno digital con registros, firmas y bitácoras electrónicas. Cada actuación queda asociada a un usuario y a un rol autorizado, reduciendo riesgos de suplantación o de atribuciones excesivas.

Por su parte, el complemento Carta Porte en CFDI fortalece la cadena de custodia en territorio nacional, conectando la liberación en recinto con el traslado y la entrega.

Incremento en sanciones y nuevos supuestos de infracción

El aspecto que mayor controversia ha generado es el considerable incremento en las sanciones, multas y la creación de nuevos supuestos de infracción. La reforma contempla responsabilidades adicionales sujetas a gravámenes que, según especialistas en comercio exterior, podrían representar una carga económica significativa para los importadores y exportadores.

La iniciativa privada, a través de diversos organismos empresariales, ha manifestado su preocupación por lo que considera «puntos negativos y peligrosos» de la nueva legislación. Entre las críticas principales destaca que la reforma podría generar incertidumbre jurídica y afectar la competitividad de las empresas mexicanas frente a sus competidores internacionales, especialmente en un contexto donde la región de Norteamérica busca consolidarse como un bloque comercial integrado.

 

Impacto en programas de fomento, IMMEX, PROSEC y Recinto Fiscalizado Estratégico

El programa de Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación, conocido como IMMEX, refuerza controles de inventario y trazabilidad entre empresas vinculadas.

El mensaje principal es profesionalizar el uso de programas y blindar su legitimidad. Con reglas claras e interoperabilidad, las auditorías se vuelven más técnicas y menos formales. El sector privado invierte en sistemas que facilitan conciliaciones automáticas y reportes periódicos.