Un nuevo tratado, sin fecha de inicio

La cuarta ronda de revisión entre México y Estados Unidos, no se logró concretar en septiembre. La agenda de Washington, con la visita de Xi Jinping y el G20 comercial de por medio, empujó el encuentro un mes, mientras China se consolida como el tema de fondo del tratado.

 

Por Enrique López

Para septiembre de 2026 estaba prevista la cuarta ronda de negociaciones de la revisión del T-MEC entre México y Estados Unidos, pero no ocurrió. La fecha se movió varias veces: primero se habló de la primera semana del mes, luego de la primera quincena y, más tarde, del 21 de septiembre, hasta que la Secretaría de Economía reconoció que la fecha no estaba confirmada. Vale aclarar que esta es una ronda bilateral de trabajo; la reunión trilateral de la Comisión de Libre Comercio ya se había celebrado el 1 de julio, cuando Washington decidió no renovar el tratado en su forma actual.

 

¿Por qué se aplazó?

El subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, explicó que pesan dos eventos en la agenda estadounidense: la visita de Estado de Xi Jinping y la Cumbre Ministerial de Comercio del G20, que se realizó del 30 de septiembre al 1 de octubre en Milwaukee. Ambas partes acordaron dejar la ronda para octubre.

El aplazamiento, sin embargo, no significa que la negociación haya entrado en pausa. Gutiérrez aseguró que los equipos mexicanos mantienen comunicación prácticamente diaria con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y con el Departamento de Comercio. “Lo de la ronda se va a platicar después del G20. La próxima semana no, eso ya está descartado. Creo que va a ser más en octubre. No se corta la negociación”, señaló. La prioridad mexicana sigue puesta en obtener mejores condiciones para sectores afectados por los aranceles estadounidenses de la Sección 232, particularmente acero, aluminio y automóviles, mientras la agenda bilateral se ha ampliado de 54 a casi 90 asuntos.

 

De gira en América

Xi llegó el 23 de septiembre en su primera visita de Estado a la Casa Blanca en más de una década. Durante tres días, la agenda incluyó comercio, inteligencia artificial, semiconductores, Taiwán e Irán. Los resultados concretos fueron pocos: la extensión de la tregua comercial hasta el 10 de enero de 2027, un canal de diálogo sobre inteligencia artificial y el anuncio de que Xi y Trump se reunirán dos veces más antes de fin de año. Varios analistas la describieron como una cumbre con mucha ceremonia y poca sustancia, y la USTR prometió más detalles en los días siguientes.

Para México, el resultado tampoco es menor. Una prolongación de la tregua entre sus dos principales socios comerciales reduce temporalmente el riesgo de una escalada que vuelva a modificar cadenas de suministro, costos y decisiones de inversión. Sin embargo, también mantiene abierta la competencia entre Estados Unidos y China por sectores estratégicos —semiconductores, inteligencia artificial, minerales críticos y manufactura avanzada— justo cuando México enfrenta su propia revisión comercial con Washington y busca aumentar el contenido regional de las cadenas norteamericanas.

 

¿Oportunidad de crecimiento o muralla china?

Aquí tenemos que hacer un parteaguas importante, Estados Unidos ha puesto a China en el centro de la revisión. Ya que, quiere buscar reglas de origen más estrictas, control del llamado transbordo (es decir, que producto chino salga de México como si fuera mexicano) y que México cuente con un mecanismo para revisar inversiones en sectores sensibles. En conversaciones informales, incluso ha planteado cerrar explícitamente la puerta al capital chino en la región.

Dentro de un marco supervisado, México depende de insumos asiáticos en sectores clave, como: los semiconductores, donde China aporta cerca de 10% de lo que se importa y Taiwán 44%, según Banco Base.

La inversión china identificada en México llegó a 3,017 millones de dólares en 2024 y cayó a 588 millones en 2025, señal de que el capital ya reacciona a la incertidumbre. Una integración con reglas claras podría dar acceso a tecnología, proveeduría competitiva y capital, siempre que el contenido regional y el origen del capital sean verificables.

Lo que México tiene sobre la mesa es claro, aranceles al acero, aluminio y autos, y la certidumbre para inversionistas. Las negociaciones formales de la cuarta ronda del T-MEC se retomarán durante octubre de este año, aunque los gobiernos aún no definen un día específico en el calendario.