Un nuevo aroma del comercio exterior
El auge de los perfumes árabes en México no solo responde a una tendencia de consumo, sino a una nueva dinámica de importación y distribución que abre un espacio a marcas fuera del dominio tradicional europeo.
Por Maritza de la Garza
Durante años, los perfumes árabes circularon en México como productos de nicho, recomendados entre conocidos y difíciles de encontrar fuera de tiendas especializadas. Hoy su presencia es más evidente, con fragancias intensas que han ganado lugar en anaqueles, plataformas digitales y catálogos de venta masiva.
Aunque su origen se asocia con Medio Oriente, la mayoría de estos perfumes no cruza el océano de forma directa, sino que entra al país mediante intermediarios en Estados Unidos o Europa que concentran la operación logística.
Un comercio que cambia
México mantiene un alto nivel de importaciones de perfumes y lociones, un mercado que por décadas ha estado dominado por marcas francesas, españolas y estadounidenses.
Los estados con más importaciones en 2024 fueron Ciudad de México con 349 MDD, Estado de México con $125 MDD, Baja California con $16.5 MDD, Jalisco con $14.7 MDD y Sinaloa con $6.04 MDD. Le siguen estados como Jalisco y Nuevo León, donde el consumo está ligado a retail especializado, y tiendas físicas con alto flujo de mercancía importada.
Sin embargo, la llegada de nuevas marcas y estilos muestra un giro en la oferta disponible y una mayor apertura a productos con orígenes distintos.
Los perfumes árabes se integran a esta categoría amplia, lo que diluye su peso específico en las cifras oficiales, pero su crecimiento se refleja en el consumo y en la expansión de puntos de venta.
Los aromas tienen reglas
El proceso de importación implica cumplir con requisitos sanitarios, etiquetado en español y una correcta clasificación del producto, pasos que definen tiempos y costos para los distribuidores.
A esto se suman gastos de transporte, almacenamiento y seguros, así como el reto constante de diferenciar el producto original de imitaciones que circulan en canales informales.
Pese a ello, estos perfumes suelen llegar al mercado con costos menores frente a fragancias europeas, lo que permite ofrecer precios más accesibles sin perder margen.
Las marcas en tendencia
Lattafa, Armaf, Al Haramain y Rasasi han crecido gracias a redes sociales y recomendaciones, apoyadas en la idea de aromas intensos y de larga duración. Actualmente se posicionan como una opción distinta frente a perfumes tradicionales.
La clave olfativa
En la perfumería árabe, el ámbar no suele ser una materia prima natural extraída directamente, sino una nota olfativa construida, diseñada para aportar calidez, profundidad y duración.
Esta nota se logra mediante mezclas de resinas, especias y compuestos aromáticos, muchos de ellos de origen sintético, lo que permite estandarizar aromas y asegurar consistencia en grandes volúmenes.
Desde el punto de vista industrial, este enfoque facilita la producción en origen y reduce la dependencia de materias primas escasas, al tiempo que mantiene una identidad olfativa reconocible.
