Sí van al Mundial, pero sin meter gol

Aunque sus selecciones no estarán en la cancha del Mundial, China, Vietnam y Camboya ya ganaron el partido de la manufactura mundialista.

 

Por Giovanna Rojas

Mientras las selecciones afinan sus estrategias durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, hay países que ya ganaron un lugar en el torneo… sin haber clasificado. Y es que, países como Vietnam, Camboya y China ya forman parte del engranaje industrial que sostiene buena parte del negocio mundialista: desde playeras y banderas hasta bocinas, juguetes, souvenirs y electrónicos promocionales.

El fenómeno deja ver una realidad poco discutida: el Mundial ya no es solamente una competencia deportiva, sino una cadena global de suministro donde los países fabricantes tienen una amplia participación, aunque no aparezcan en la cancha.

China encabeza esa maquinaria. Aunque la selección china quedó fuera nuevamente del torneo, el país se mantiene como el principal proveedor de mercancía relacionada con eventos deportivos internacionales. La ciudad de Yiwu, en la provincia de Zhejiang, considerada uno de los mayores mercados mayoristas del mundo, comenzó desde 2025 la producción masiva de artículos para la Copa del Mundo 2026. Exportadores locales reportan aumentos de hasta 20% y 38% en pedidos y exportaciones de productos deportivos vinculados al torneo.

Ahí se fabrican desde jerseys genéricos y bufandas hasta llaveros, vasos, peluches, trompetas, banderas y balones. La ventaja competitiva china sigue siendo difícil de igualar: cadenas de suministro integradas, tiempos rápidos de entrega y costos logísticos reducidos. En Yiwu, proveedores aseguran que cualquier componente necesario para fabricar mercancía futbolera puede conseguirse en menos de 30 minutos dentro del ecosistema industrial local.

Vietnam, por su parte, se consolidó como una pieza estratégica en la manufactura textil y de calzado deportivo. Aunque tampoco disputará el Mundial, el país asiático se ha convertido en uno de los principales centros de producción para marcas globales de ropa y artículos deportivos. Su industria exportadora de materiales textiles, cuero y calzado mantiene un crecimiento sostenido y aprovecha costos laborales más competitivos frente a China.

En términos de manufactura, Vietnam ofrece un punto intermedio atractivo: salarios todavía bajos frente a economías desarrolladas, pero con infraestructura industrial más avanzada que otros países emergentes del sudeste asiático. Para fabricantes internacionales, eso representa menor riesgo operativo y una capacidad más robusta para responder a temporadas de alta demanda como un Mundial.

Camboya ocupa otro eslabón dentro de esa red. El país no tiene presencia futbolística relevante a nivel internacional, pero sí una enorme dependencia de la industria textil y de confección. El sector emplea cerca de un millón de personas y exporta miles de millones de dólares en prendas, calzado y artículos de viaje, principalmente hacia Estados Unidos.

La ventaja camboyana radica en costos laborales aún más bajos. El salario mínimo mensual en el sector textil rondaba los 194 dólares en años recientes, cifra inferior a la de varios polos manufactureros chinos. Sin embargo, esa competitividad también viene acompañada de vulnerabilidades: alta dependencia de compradores extranjeros, presión arancelaria y menor capacidad tecnológica.

En la práctica, el Mundial 2026 evidencia cómo el negocio deportivo se volvió profundamente descentralizado. Los goles podrán anotarse en estadios de México, Estados Unidos y Canadá, pero gran parte de las ganancias industriales se distribuirán entre fábricas asiáticas que en esta edición no escucharán su himno nacional en el torneo.

Los balones, las playeras y buena parte de los souvenirs que circularán durante el evento probablemente pasarán antes por líneas de ensamblaje en Asia que por las aduanas norteamericanas. China produce volumen; Vietnam aporta capacidad textil sofisticada; Camboya suma manufactura de bajo costo. Ninguno jugará el torneo, pero los tres participan en el campeonato más importante: el de la cadena global de suministro.