Ser un profesional en comercio exterior y logística empieza antes de graduarse

Hay jóvenes con talento que todavía buscan una oportunidad. Acercarlos al comercio exterior exige empresas dispuestas a formar, universidades que generen puentes y estudiantes que tomen la iniciativa.

 

Por Alan Ceballos, Estudiante de Comercio Exterior y Aduanas

En enero envié un correo a una empresa de comercio exterior para proponer la creación de videos de difusión. Me dijeron que no había presupuesto. Meses después me ofrecieron una beca y, tras entregar mi primer video, decidieron cubrir también mi asistencia a un evento.

Yo di el primer paso. Del otro lado, alguien decidió confiar en mí e invertir en mi formación.

Esa experiencia me hizo reflexionar sobre la distancia entre el talento joven y las necesidades de las empresas. Según la encuesta de ManpowerGroup de 2026, el 67% de los empleadores consultados en México reportó dificultades para encontrar los perfiles que necesita; en comercio y logística se registra el mismo porcentaje. El estudio identifica un desajuste entre las habilidades requeridas y las disponibles, con operaciones y logística entre las áreas difíciles de cubrir.

¿Cuánto potencial permanece en las aulas esperando ser visto y desarrollado?

Hay jóvenes que se preparan y aun así no encuentran dónde comenzar. Desde lo que observo, parte de esa desconexión puede estar en no saber a quién acercarse, esperar hasta graduarse o carecer de recursos para poner una idea en marcha. También falta orientación sobre qué exige cada puesto. Tener iniciativa no garantiza una oportunidad, pero carecer de ella reduce las posibilidades de encontrarla. La preparación debe acompañarla para responder cuando llegue.

En mi caso, compartir en redes lo que iba aprendiendo hizo visible mi trabajo y me acercó a profesionales del comercio exterior. A esa exposición le sumé iniciativa: envié propuestas de colaboración y aproveché los eventos para conversar, aprender y construir relaciones. Entendí que una buena primera impresión puede abrir una conversación, pero cumplir lo que prometes sostiene la confianza. Si digo que voy a entregar algo, tengo que hacerlo.

El reto también es de empresas y universidades

Las empresas y las universidades también tienen que acercarse entre sí. Para reducir esa distancia, las universidades deben vincularse con empresas y organismos empresariales, difundir oportunidades y respaldar la participación de sus alumnos sin descuidar la formación académica. Las empresas pueden abrir prácticas en operaciones, aduanas o trazabilidad, con un responsable que oriente y dé retroalimentación. Las empresas pueden participar en actividades académicas y compartir las habilidades que necesitan en sus equipos.

Propongo proyectos semestrales compartidos: una empresa plantea un problema real, un profesor acompaña y los estudiantes analizan el caso y entregan resultados. Así se identifican capacidades y necesidades de formación antes de contratar. Esto permitiría conocer el potencial de los estudiantes y orientar su desarrollo. Ese trabajo puede continuar con mentoría y oportunidades de prácticas.

A nosotros también nos toca movernos

Como estudiantes nos corresponde investigar a quién acercarnos, leer convocatorias, presentar propuestas y darles seguimiento. Podemos organizarnos con compañeros para visitar una empresa de nuestra ciudad o desarrollar un proyecto que atienda una necesidad concreta. No todos tenemos los mismos recursos ni podemos viajar a congresos, pero podemos explorar qué empezar desde donde estamos.

La universidad aporta conocimientos, contactos y oportunidades a nuestro camino. Construirlo también es responsabilidad nuestra.

Las ganas cuentan, y se vuelven más útiles cuando encuentran preparación, acompañamiento y oportunidades para demostrar lo aprendido. ¿Qué estamos dispuestos a aportar desde la empresa, la universidad y nuestro lugar como estudiantes para que el encuentro entre talento y oportunidad ocurra antes de graduarnos?