Reforma Judicial en México y su Repercusión en el Comercio Internacional: ¿Está el T-MEC en Peligro?


En los últimos años, México ha enfrentado un proceso de transformación, dentro de estos cambios, la reforma judicial propuesta en febrero de 2024 ha generado controversias tanto en el ámbito nacional como internacional.



Por Maria Fernanda Gordillo Bolaños y Edgar Sarain Gonzalez Rivera, estudiantes de la licenciatura en Logística de Negocios en UPAEP.

En los últimos años, México ha enfrentado un proceso de transformación, dentro de estos cambios, la reforma judicial propuesta en febrero de 2024 ha generado controversias tanto en el ámbito nacional como internacional.
La reforma judicial fue presentada el 5 de febrero y aprobada el 3 de septiembre del presente año. Propuestas clave incluyen la elección popular de jueces, magistrados y ministros. Además, se propone la eliminación de las salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), lo que centralizará la toma de decisiones en su pleno, y la creación de un Tribunal de Disciplina Judicial, encargado de sancionar a los jueces por incumplimientos.

El sistema judicial es un pilar fundamental en cualquier tratado comercial, ya que garantiza el cumplimiento de las leyes y acuerdos internacionales. La reforma judicial que el expresidente de la República propuso, ha suscitado preguntas sobre su impacto en las relaciones comerciales de México, especialmente dentro del marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El T-MEC no solo regula el comercio y la inversión entre los tres países, sino que, de acuerdo con el capítulo 27 del tratado, también depende de la solidez e imparcialidad del sistema judicial de cada nación para resolver controversias comerciales y garantizar la aplicación de sus disposiciones.

En este contexto, las preocupaciones de los socios comerciales de México, particularmente Estados Unidos, se centran en si el cambio en el sistema judicial podría afectar la resolución efectiva de disputas, lo cual es esencial para garantizar un entorno comercial estable y predecible.

El T-MEC fue diseñado para ser más flexible que su predecesor, el TLCAN, con mecanismos de revisión periódica. Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), una de las cláusulas clave es que el tratado se someterá a una revisión obligatoria en 2026, a seis años de su entrada de vigor (2020), donde los tres países evaluarán su eficacia y decidirán si realizan modificaciones o si el tratado continúa bajo los mismos términos. En este sentido, cualquier percepción de inestabilidad en el sistema judicial mexicano podría ser un tema a considerar en dicha revisión. Estados Unidos y Canadá podrían aprovechar esta oportunidad para presionar por mayores garantías de estabilidad y transparencia en México, asegurando que las reglas del T-MEC se cumplan de manera equitativa.

Otro factor clave en el futuro del T-MEC y las relaciones comerciales de México es el escenario político de Estados Unidos. En las elecciones del 5 de noviembre de 2024 en ese país, la posible elección de Donald Trump podría reavivar las tensiones sobre el tratado. De acuerdo con notas de Expansión Política, durante su mandato, Trump amenazó en repetidas ocasiones con retirarse del TLCAN y forzó la renegociación que derivó en el T-MEC. Aunque este nuevo acuerdo es más equilibrado, las políticas proteccionistas de Trump y su visión de los acuerdos multilaterales podrían poner en riesgo su continuidad si vuelve al poder.

Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Hacia dónde va México?

En un mundo interconectado, ningún país opera en aislamiento; las reformas internas no solo tienen repercusiones a nivel local, sino que también influyen en la manera en que otros países ven a México como socio comercial y político. La reforma judicial, podría tener consecuencias significativas en el ámbito comercial. Un sistema judicial que no garantice imparcialidad o eficacia puede generar incertidumbre para los inversionistas extranjeros y las empresas que operan en el país. En el T-MEC, la capacidad de resolver disputas de manera justa es clave, por lo que cualquier inestabilidad o politización del sistema judicial mexicano podría dificultar el cumplimiento del tratado. Por otro lado, las elecciones de Estados Unidos añaden otra capa de incertidumbre, especialmente si Donald Trump regresa a la presidencia. México deberá adelantarse a los cambios y adaptarse al entorno global en evolución para proteger sus intereses comerciales. Lo que está claro es que las decisiones que se tomen en los próximos años serán determinantes para la estabilidad comercial y política de nuestro país.