Oportunidades y Riesgos para el Sector del Transporte y la Logística en México en la Nueva Era Trump
La llegada de Trump podría transformar la logística en México y su comercio bilateral con Estados Unidos.
Por Reynaldo C. Gómez Leyja, CEO en Servicios de Transportación Jaguar
Ante el inminente triunfo del presidente Donald Trump para el periodo 2025-2029 en los Estados Unidos, México se enfrenta a un gobierno que tendrá a nuestro país en la mira por diversos frentes, especialmente en lo relacionado con la inmigración y los carteles de la droga. Sin embargo, no podemos dejar de lado el sector del transporte y la logística, fundamental para ambos países, ya que a través de nuestra frontera norte enviamos el 83% de nuestras exportaciones. Entre enero y agosto de este año, las mercancías hacia la Unión Americana estuvieron valoradas en 338 mil millones de dólares, lo que hace que nuestro país sea aún más sensible al comportamiento económico de los Estados Unidos, así como a las políticas y decisiones del gobierno en turno.
Por ello, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca podría representar riesgos y amenazas para el comercio entre ambos países, ya que podría traer consigo políticas proteccionistas, y los productos mexicanos podrían enfrentar aranceles más altos o restricciones en la cadena de suministro, obligando a las empresas a revisar sus estrategias logísticas.
A esto se suma que, para Trump, el tema de la seguridad es esencial, por lo que no debemos descartar el fortalecimiento del control sobre las infraestructuras clave del transporte y la logística, lo que podría generar mayores controles en el tránsito de mercancías e incluso un reajuste de rutas, incrementando así los tiempos y costos, lo que obligaría a las empresas de transporte terrestre a adaptarse rápidamente a un escenario de creciente incertidumbre.
Otro punto importante a considerar es que el gobierno de Trump ha prometido revisar todos los acuerdos comerciales existentes, los cuales, según él, perjudican la economía de los Estados Unidos. Entre ellos se encuentra la revisión del Tratado de México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para 2026. México debe estar preparado para una negociación muy dura, con una postura intransigente por parte del gobierno del presidente Trump, especialmente en temas relacionados con los sectores automotriz, de acero y agrícola, entre otros.
Sin embargo, no todo son malas noticias. La posible guerra comercial entre Estados Unidos y China podría presentar oportunidades para México, y muchas empresas podrían implementar nuevas estrategias para el nearshoring y la regionalización, lo que implicaría un mayor protagonismo para los tratados regionales, como el T-MEC, el fortalecimiento de la integración regional y nuevas inversiones en la infraestructura logística.
La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum debe estar consciente de que la mejora de la infraestructura logística, así como la inversión en proyectos que mejoren la conectividad y el transporte, serán fundamentales para optimizar la distribución de productos y la reducción de tiempos y costos. De igual forma, la inversión en nuevas tecnologías e innovación en el sector logístico impulsará el comercio entre ambas naciones, logrando amplios beneficios para nuestro país.
Si las relaciones bilaterales son estables y se construye una nueva y sólida relación basada en el entendimiento y en un diálogo efectivo, así como en un entorno fuerte de negocios a través de alianzas estratégicas y el fortalecimiento de la infraestructura del transporte, la relación comercial se verá beneficiada para que América del Norte siga siendo la región más competitiva del mundo.
¡La nueva era Trump ha comenzado!
