Octavio de la Torre: Fe y resiliencia contra la adversidad
La disciplina, resiliencia y un amor por la academia han llevado a Octavio de la Torre, presidente de la Concanaco, a convertirse en un referente del comercio exterior en México. Su liderazgo y espíritu de servicio continúan inspirando a futuras generaciones
POR ALEJANDRO FUENTES Y JAVIER CENDEJAS
REDACCIÓN POR MARÍA JOSÉ ROARO
¿Recuerdas lo que querías ser de grande cuando eras niño? Estrella de cine, astronauta, músico… Para un joven Octavio de la Torre, su sueño era ser el mejor futbolista del mundo. Tanto así que solía rezarle a la imagen de la virgen que estaba en la casa de sus padres para que le ayudará a mejorar y, aunque Octavio admite que él inicialmente era muy malo para aquel deporte, esto fue lo que formó su filosofía, tanto de trabajo como personal, para poder alcanzar todas las metas que se puso en la vida.
En su hogar prevalecía la disciplina y la resiliencia, fueron estos los valores con los que fue criado. Para canalizar su energía e “hiperactividad”, sus padres lo llevaron a practicar dos actividades que, inconscientemente, lo marcarían para el resto de su vida: el karate y el fútbol.
El karate le enseñó la importancia de la repetición y la concentración, mientras que el fútbol, un deporte que le costó más trabajo dominar, lo empujó a desarrollar la disciplina y la resistencia al fracaso. Estos valores, cimentados en un fuerte apoyo familiar, resultaron en la habilidad para superar cualquier adversidad.
“La vida está hecha de personas que son resilientes ante los fracasos, que aprenden de ellos.”
Estas enseñanzas se fortalecieron con su amor por la lectura, hábito que desarrolló desde temprana edad. “Me gustaba mucho leer leyendas y cuentos mitológicos que siempre dejan una moraleja”.
Una vida dedicada a la academia
Licenciado en Derecho con estudios en Contabilidad e Historia y un doctorado en Estudios Jurídicos, Octavio siempre fue un gran apasionado por la academia. “Desde mis primeros años en la escuela tuve interés por aprender y comprender qué era lo que pasaba a mi alrededor”.
Este interés lo llevó a impartir cátedras, cursos y talleres en comercio exterior y hasta crear su propia institución educativa. Pero antes de descubrir esta vocación, Octavio tenía un sueño diferente. “Mi intención era ser futbolista profesional.” Sin embargo, esta meta se vio obstaculizada por otras personas. “Tuve un entrenador que fue muy claro conmigo y me dijo ‘si yo no te meto, no te ven, y si no te ven, no juegas’”.
Al darse cuenta de que no podía tomar las riendas de este camino, decidió enfocarse en algo que dependiera completamente de él: la escuela y su carrera profesional. Buscó la manera de utilizar sus habilidades en el fútbol para este fin, consiguiendo una beca para estudiar en la Universidad Intercontinental.
Su especialización en temas administrativos, fiscales, aduaneros y de comercio exterior lo llevó a conseguir un trabajo en la Arquidiócesis de México, donde participó en programas con enfoque humanitario y de servicio, visión con la que migró al sector aduanal.
“Con el tiempo, quise ayudar a otras personas a resolver sus problemas, porque el liderazgo no está en guardarlo para uno, el liderazgo está en crear más líderes.”
“El liderazgo está en crear más líderes”
Fue así que Octavio comenzó a compartir su conocimiento, creando una institución que pasó de otorgar algunas certificaciones a convertirse en una escuela de posgrado. Trade & Law College se consolidó durante la pandemia con el programa “Hagamos un trueque”, posicionándose como una institución de líderes capacitando a otros líderes en comercio exterior.
Como parte de su pasión por el servicio y la formación de profesionales excepcionales, la gran mayoría de los alumnos de Trade & Law College contaban con una beca. Fue esta apertura y esta accesibilidad a la educación que hizo que los competidores de Octavio, voltearan a ver su escuela como una opción para su formación. “Y ahora estoy muy contento porque acabo de ver a varios de ellos pasar el exámen para convertirse en agentes aduanales, que ahora son íconos, hasta influencers del comercio exterior y de los cuales me siento orgulloso de ser su amigo”, cuenta Octavio.
Acompañado de una gratificación personal al ver a sus colegas alcanzar sus objetivos, en parte gracias a su apoyo y enseñanzas, Octavio comienza a alcanzar nuevas metas propias. Es invitado a integrarse al grupo de 100 académicos de la Academia Internacional de Derecho Aduanero, “que nada más tiene 100 académicos en el mundo y no hay más de 100”, hace énfasis Octavio. Paralelamente a esto, construye junto a su esposa Daniela, líder en comercio exterior y aduanas, una publicación que se ha convertido en un referente sobre las buenas prácticas en la industria: Trade Law & Customs Magazine.
Retos en el panorama aduanal
Octavio se plantea una pregunta: ¿Cómo ayudar a las personas que trabajan en un sistema hecho para que falle todo el mundo?
Gracias a su enfoque humanista, su objetivo en el sector aduanal fue siempre poner por delante el servicio, el apoyo y la ayuda.
Las aduanas, el cruce fronterizo de personas y mercancías, ha presentado retos desde tiempos prehistóricos. Actualmente, frente a la implementación de nuevas tecnologías, el reto en la aduana es convertir un proceso complejo en uno sencillo. Esto, aunado a la integración global de la economía, ha hecho que la agilidad requerida para el traslado de mercancías sobrepase la que es posible desarrollar.
Sin embargo, este camino no será uno fácil. “Debemos lograr digitalizar [los procesos], pensando que no nada más se trata de subir archivos a una nube, sino que realmente exista una inteligencia, en donde haya un sistema aduanero que atienda a un análisis de la gestión de riesgos, que construya una metodología y un sistema de cumplimiento.”
A estas barreras tecnológicas, se suman las barreras geopolíticas. “Hay una mezcla de otras condiciones enfocadas en términos de geopolítica, de condiciones culturales que tienen que ver con intereses más allá de los económicos.” El mundo está cambiando constantemente, económica, social y culturalmente, todos estos factores afectan a las aduanas y el intercambio de mercancías entre ellas.
Según Octavio, para alcanzar un nivel de desarrollo óptimo, el sector aduanero debe enfocarse en la capacitación de su capital humano ya que el flujo de cambios es constante y, a menudo, permanente. Se necesita construir un sistema estable que pueda afrontar estos cambios desde la trinchera aduanal. Por otro lado, los sistemas de logística siguen siendo independientes, “Tenemos que encontrar una manera en que los sistemas se hablen entre sí”, dice Octavio. Esto con la finalidad de eliminar el retrabajo y optimizar procesos.
Estos retos también se presentan para un personaje clave dentro de estos sistemas. “El agente aduanal”, explica Octavio, “no solo tiene que ver con el intercambio de productos, porque también hay una frontera tecnológica que se vive constantemente hoy en día.”
Los agentes aduanales son un punto clave en la gran maquinaria de la logística. Los dueños de las empresas están interesados en que sus productos lleguen al lugar donde deben estar en el momento en que serán consumidos. Este proceso no sería posible sin los servicios de los agentes aduanales. Su labor es tan ágil que podría parecer imperceptible. Son ellos quienes supervisan la operación y, entre menos se vea, más valor tiene su trabajo.
“Uno no ve la figura del agente aduanal hasta que hace falta”
“Aun cuando existen espacios para que las empresas y las personas lleven el despacho aduanero de manera directa, la realidad es que siempre vas a requerir de alguien que te preste el servicio de manera profesional, con toda la infraestructura que ha venido construyendo”, comenta Octavio con respecto de la figura del agente aduanal. Este tipo de inversiones, se realizan a largo plazo, es por eso, también, que la profesión de los agentes aduanales es generacional. “Por eso también el último examen que se realizó, de la totalidad de personas que lo llevaron a cabo, fueron muy pocas las que lo aprobaron, y las que lo aprobaron tuvieron un entrenamiento previo de muchos años con agentes aduanales.”
Este tipo de servicios, como la misma vocación de Octavio, viene de años y años de especialización y enfoque.
Una visión para el futuro
La labor de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicio y Turismo ha existido por más de 100 años en nuestro país. Sin embargo, la creación de organizaciones que otorguen un espacio a los empresarios para establecer las mejores condiciones dentro de una localidad, han existido desde el siglo XVIII.
Octavio cuenta que, a través de los años, de guerras, revoluciones, crisis económicas y cientos de circunstancias que nos han cambiado como sociedad, la labor de los empresarios se mantiene. “Hemos logrado superar las adversidades porque nuestra actividad así lo demanda.”
Una de las prioridades de Octavio como presidente de la CONCANACO ha sido establecer un plan de vinculación entre México y el resto del mundo. “México tiene 14 tratados con más de 50 países, con acceso al mercado de más del 75 % del PIB mundial, pero esta organización no tenía una estructura para darle ese valor agregado al empresario mexicano.”
Dentro de sus objetivos, está el crear un centro de innovación y desarrollo en inversión empresarial y turística (SIDET) con el fin de generar alianzas con cámaras binacionales, así como crear una comisión nacional de cámaras binacionales para fortalecer esa red de apoyo que seguirá impulsando a los negocios mexicanos, tanto en territorio nacional, como en el extranjero de la mano de importantes organizaciones como Karem, Amacarga, otras cámaras binacionales y hasta el mismo gobierno federal.
La responsabilidad de Octavio es importante. La CONCANACO cuenta con 48 millones de negocios registrados, el 98% de los cuales son negocios familiares, que van desde artesanos hasta grandes empresas. El 2% restante son empresas multinacionales. Con 257 cámaras empresariales en 1857 municipios, la CONCANACO permite a su presidente tener una mayor visibilidad de lo que ocurre a lo largo del país con el fin de crear una comunidad empresarial unida.
“Esta organización es un gran legado del cual siempre, todos los días busco ser un digno representante .”
Liderar con valor
Ahora bien, ¿qué se necesita para enfrentarse al rol de ser presidente de un gran organismo como la CONCANACO?
Para Octavio, se necesita de un sólido apoyo por parte de su familia, como el que le brindaron sus padres mientras crecía y el que ahora encuentra en casa con su esposa e hijos, acompañado de una clara vocación para el servicio.
Hay diferentes maneras en las que Octavio transmite estos valores a su carrera profesional. Como, por ejemplo, la creación del programa “ConcaKids”, una pequeña versión de la CONCANACO para niños de 12 a 18 años, en donde los padres y madres de familia de la organización pueden empezar a enseñar a sus hijos lo que es construir un negocio de manera íntegra y honesta.
Su vida profesional lo ha llevado por el camino del aprendizaje y liderazgo para poder rodearse de un equipo de colegas que compartan su visión y objetivos. Un equipo con el que comparte lo que él llama espíritu de cuerpo. “Nuestro propósito lo cumplimos todos, ahí es donde la vocación de todos viene supliendo las deficiencias de algunos.”
Es así que se construyen los equipos basados en confianza y responsabilidad, “porque finalmente la única manera en la que puedes crecer es delegando la responsabilidad y confiando en que otros líderes también tienen la capacidad para poder tomar las mejores decisiones.” Es así como, gracias a una combinación de buena suerte, preparación y grandes oportunidades, que Octavio ha podido construir su equipo con “espíritu de cuerpo” a lo largo de 23 años.
Octavio de la Torre no olvida aquel comentario que le hizo su entrenador de fútbol cuando era joven. Sin embargo, él le ha dado la vuelta a ese mensaje. “Yo no le digo a mi equipo ‘si no te meto no te van a ver’, yo les digo te voy a meter para que te vean.” Con esa lección y espíritu de liderazgo, Octavio sigue trazando un camino, propio y para futuras generaciones que buscan hacer una mejora, no solo en el comercio exterior, sino en toda su comunidad, siempre poniendo por delante su vocación por servicio y la resiliencia ante los fracasos.
