¿Nearshoring para todos?

 

La pandemia pasada transformó radicalmente la visión de la vida y el comercio internacional, resaltando la importancia del nearshoring para México.

Por Humberto Esqueda, Director en Asia Market en INTERCAM Banco

Estas condiciones han sido, sin duda, el caldo de cultivo perfecto para las disrupciones en los componentes más delicados de las cadenas de valor actuales, afectando directamente los costos y disponibilidad de fletes, y en consecuencia el cumplimiento para fechas de entrega y producción de mercancías, como fue el caso de los chips que trastornan a la industria automotriz y otros sectores.

Con lo anterior se empieza a hablar del nearshoring y de una oportunidad única para México. Sin embargo, el nearshoring sólo se etiquetó así ante las tendencias del comercio y la inversión, de hecho, me parece que México está en un proceso de transformación hacia el nearshoring desde los 80´s cuando ingresamos al GATT, posteriormente OMC y sobre todo, con la firma del NAFTA en los 90´s. Desde entonces hemos tenido una serie de programas que apoyan una política de libre comercio, de liberalización comercial, de firma de acuerdos comerciales con más de 50 países y programas que impulsan la exportación de mercancías y la construcción de cadenas de valor eficientes.

En 1984 México solo exportaba petróleo, cerca del 80 % de las exportaciones totales eran de hidrocarburo. Hoy, somos un país que no depende de este producto, tenemos sectores industriales muy desarrollados como el automotriz, autopartes, aeroespacial, electrodomésticos y de equipo médico entre otros. Además, se cuenta con clusters o agrupamientos industriales en estados clave para el nearshoring y que contribuyen a la competitividad.

La posición geográfica es una ventaja importante ante cualquier competidor, es salir al partido ya ganando uno a cero. Sin embargo, si bien por ahora la infraestructura portuaria, de carga, aeropuertos y carreteras es suficiente, estamos en la raya de que no lo sean. El reto para México es que esa infraestructura no se vuelva obsoleta, que esté a la altura de los retos que implica la llegada de este fenómeno a diferentes regiones del país, en particular, a la zona norte.

Y es en este sentido que debemos preguntarnos si el nearshoring llega para todos, si con la misma intensidad y con los mismos beneficios. A mi parecer, la brecha de desarrollo industrial entre países y en México entre regiones, provocará una concentración de estos flujos de inversión en polos específicos que ya hoy, estamos viendo y constatando. En México Nuevo León, Coahuila, Querétaro y Guanajuato son ejemplos de ello y a su vez, el país se consolida como el más exitoso al momento en Latinoamérica.

Por lo anterior, podemos concluir que México tiene una serie de ventajas, que serían un ejemplo claro para algún libro de Michael Porter. Estas ventajas son una mezcla de atributos geográficos y la infraestructura que se ha construido en los últimos 40 años. Hoy, necesitamos una verdadera política de desarrollo industrial por parte del nuevo gobierno, que contemple con empatía las necesidades de la industria en México y se refleje en el presupuesto para permitir el crecimiento y no ser un cuello de botella para el crecimiento.