Materialidad y trazabilidad en operaciones virtuales IMMEX
La reciente reforma al artículo 112 de la Ley Aduanera, representa un avance significativo en la consolidación de la trazabilidad y la transparencia en las operaciones virtuales entre empresas IMMEX. Esta reforma, orientada a combatir el contrabando de mercancías, fortalece los controles en los programas de facilitación aduanera y redefine el papel de todos los actores involucrados, especialmente el del agente aduanal.
Por Norma Ornelas, Socia de Comercio Exterior en A&C International Business
Uno de los cambios más relevantes es la obligación de solicitar, proporcionar y conservar información y documentación que acredite el destino final de las mercancías transferidas, así como el proceso productivo al que fueron sometidas. Esta exigencia no recae únicamente en las empresas IMMEX, sino que involucra de manera directa al agente aduanal, quien ahora debe asumir una función activa y vigilante en la verificación de la información.
La reforma deja claro que no es suficiente con integrar el expediente con el pedimento y la factura. La materialidad de la operación virtual exige mucho más: conservar pruebas del traslado físico (CFDI con complemento carta porte), evidencias de entrada y salida de almacenes, y la acreditación del proceso productivo. Estos elementos deben estar disponibles y ser verificables, no solo archivados, para responder eficazmente ante cualquier requerimiento de la autoridad.
En este contexto, el agente aduanal deja de ser un simple receptor de documentos para convertirse en un verdadero garante de la legalidad y la trazabilidad. Su rol implica comprobar activamente que la información proporcionada por las empresas sea verídica, completa y suficiente para acreditar la existencia real de la transferencia de mercancías. Esto implica revisar procedimientos internos, validar la documentación y asegurarse de que cada operación cumpla con los requisitos legales y contribuya a la integridad de la cadena productiva de exportación.
La colaboración entre empresas y agentes aduanales es fundamental para cumplir con la nueva normativa. Es indispensable que ambas partes acuerden mecanismos claros para proporcionar, ante una solicitud expresa, toda la documentación necesaria que acredite la materialidad del retorno al extranjero de la importación temporal, así como cualquier otro documento que respalde la operación virtual.
Recomendaciones prácticas
- Fortalecer la comunicación y la confianza: Mantener una relación cercana y transparente entre el agente aduanal y la empresa IMMEX es fundamental. La confianza construida a lo largo de los años debe ser el punto de partida para implementar los nuevos controles, asegurando que todas las partes cuiden sus intereses y colaboren activamente.
- Revisar y actualizar procedimientos internos: Antes de cada operación virtual, es recomendable revisar los procedimientos internos para garantizar que se cumplan los requisitos de trazabilidad y materialidad.
- Documentar el traslado físico y el proceso productivo: Asegurarse de conservar pruebas del traslado físico (CFDI con complemento carta porte), así como evidencia de entrada y salida de almacenes, y acreditar que el material transferido se incorpora efectivamente a un proceso productivo de exportación.
- Validar la documentación en cada etapa: El agente aduanal debe desempeñarse activamente en la verificación de la información proporcionada, sin limitarse a recibir documentos.
- Establecer acuerdos claros para la entrega de información: Es recomendable que las partes acuerden mecanismos para proporcionar, ante una solicitud expresa, toda la documentación necesaria que acredite la materialidad de la operación virtual y el retorno al extranjero de la importación temporal.
En conclusión, la reforma aduanera no solo eleva los estándares de control y transparencia, sino que dignifica y potencia el papel del agente aduanal. Su intervención activa es clave para garantizar la autenticidad y legalidad de las transferencias de mercancías bajo el régimen IMMEX. Sin embargo, este nuevo rol no implica desconocer la relación comercial de confianza que, durante años, se ha construido entre el agente aduanal y sus clientes. Por el contrario, la confianza mutua y el cuidado de los intereses de todas las partes deben ser la base para cumplir con las nuevas obligaciones.
