Los aranceles de Trump al 15%, ¿será el número mágico?

Los recientes acuerdos comerciales en las negociaciones de Estados Unidos con Japón y la Unión Europea nos dan pistas de la tasa arancelaria con la que Estados Unidos se siente cómodo.

Por Laura Zúñiga, Consultora

La administración de Trump estableció el nuevo plazo para la imposición de aranceles a las importaciones provenientes de México, pasando del primero de agosto a un nuevo aplazamiento de 90 días como la fecha clave para la entrada en vigor de aranceles del 30% para los productos mexicanos que sean importados por Estados Unidos, este plazo podría variar por condiciones que establece Washington.

Los productos mexicanos a los cuales se les aplicará este arancel serán aquellos que no cumplan con las reglas de origen pactadas en el T-MEC, sin embargo, desde hace algunas semanas se han abierto nuevos frentes comerciales, se han anunciado por Trump imposiciones de aranceles del 50% al acero y aluminio, además de un arancel del 17.09% al tomate mexicano. Es posible que pese al T-MEC y su revisión programada para el 2026 la Administración de Trump continue ampliando la lista de productos con arancel.      

Durante estas semanas se intensificaron las negociaciones en Washington para tratar de llegar a un acuerdo en varios frentes, por un lado, está el tomate mexicano con una larga historia en donde productores norteamericanos tratan de argumentar dumping en la producción de México y cuyo arancel pretende ser compensatorio. Los argumentos de México son en principio negar que exista el dumping el cual no está demostrado, además existen empresas estadounidenses productoras de tomate que operan en México como consecuencia de las ventajas competitivas, actualmente dos de cada tres tomates que se consumen en Estados Unidos provienen de México lo cual implica que el arancel se reflejará en inflación en su economía.    

Por otro lado, están las negociaciones para bajar o eliminar el arancel al acero y aluminio, se busca alcanzar un acuerdo de excepción como el que se logró entre Estados Unidos y Gran Bretaña, sin embargo, se ve muy complicado poder lograr esta excepción dado que la Administración de Trump desea impulsar una revitalización de la industria siderúrgica, a pesar de que la producción norteamericana no sería capaz de cubrir con el total de la demanda nacional que se enfrenta.

Estados Unidos acordó con Japón y la Unión Europea un arancel del 15% a las importaciones norteamericanas. Los anuncios de ambos acuerdos vinieron acompañados de una importante IED para Estados Unidos por parte de Japón y la Unión Europea, en este último caso enfocado a la producción de energéticos como el gas.  La pregunta que surge es ¿será el 15% de arancel el número mágico con el que se pueda llegar a un acuerdo?

Actualmente se aplica un arancel del 25% a los autos fabricados en México, aunque en promedio se paga un 15% por el tema de la regla de origen y la diversidad de componentes de los autos como producto final.  Este ejemplo permite considerar escenarios con un arancel del 15% para los productos mexicanos que no cumplan con las reglas de origen del T-MEC. Es momento de empezar a construir escenarios con la aplicación de este arancel a las exportaciones mexicanas y estimar el impacto sectorial en ambas economías.

Aún cuando en 2026 se tendrá una revisión del T-MEC es probable que Estados Unidos solicite mucho más que una revisión y quiera hacer cambios profundos que conduzcan a una renegociación del tratado. Estados Unidos anunció un alza a los aranceles para Canadá pasando del 25% al 35% y no son buenas noticias para el T-MEC, esperemos que Washington reconsidere entrar en negociaciones nuevamente con Canadá para establecer un mejor acuerdo.  

En el tema político bien vale la pena que desde Washington se revise el efecto que tiene la estrategia comercial de aranceles, pues ha dado un impulso a los gobiernos de izquierda en América Latina, que al salir en defensa de la economía y el comercio se convierte en una narrativa nacionalista que incrementa la popularidad de los líderes. Como es el caso de Lula Da Silva, cuya popularidad aumentó de forma considerable en los últimos meses al salir en la defensa de Brasil por los aranceles del 50%. Pudiera ser más efectivo impulsar una agenda comercial desde un enfoque colaborativo en particular con América Latina.