La vacante que mueve a México

El crecimiento del autotransporte enfrenta un obstáculo: la escasez de operadores de carga, por lo que la especialización de ellos dictará el futuro logístico del nearshoring.

 

Por Giovanna Rojas

El nearshoring ha incrementado la demanda de transporte terrestre para movilizar insumos, productos terminados y mercancías de exportación, sobre todo hacia Estados Unidos. Sin embargo, el crecimiento del autotransporte enfrenta un reto cada vez más grande: la escasez de operadores profesionales.

De acuerdo a la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), México enfrenta un déficit cercano a 54 mil operadores de transporte de carga, una cifra que se ha elevado por factores como el normal envejecimiento de la fuerza laboral, la elevada rotación y la competencia de empresas estadounidenses que ofrecen mejores condiciones salariales a los conductores.

Pero este problema no es exclusivo de México. La International Road Transport Union (IRU) calcula que la escasez mundial supera los 3 millones de operadores, mientras que en Norteamérica el relevo generacional continúa siendo uno de los principales desafíos para la industria.

Es aquí cuando la profesionalización del operador dejó de ser una opción para convertirse en un requisito estratégico. Hoy un operador profesional debe demostrar competencias en conducción técnico-económica, manejo defensivo, inspección físico-mecánica de la unidad, aseguramiento de la carga, uso de sistemas telemáticos, cumplimiento regulatorio, atención a emergencias y conducción segura, basada en estándares nacionales e internacionales.

En México, la certificación de estas competencias depende del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER), organismo coordinado por la Secretaría de Educación Pública, que desarrolla Estándares de Competencia para evaluar conocimientos, habilidades y actitudes en distintas ocupaciones.

Además, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) es la encargada de regular la expedición de las licencias federales para operadores del autotransporte. La Licencia Federal Tipo B, indispensable para conducir vehículos del servicio federal de carga, exige aprobar evaluaciones médicas, acreditar conocimientos técnicos y cumplir con los requisitos establecidos en la normatividad vigente. Además, se suman disposiciones como la NOM-087-SCT-2-2017, la cual regula los tiempos de conducción y pausas de descanso para reducir la fatiga al volante, considerada uno de los principales factores asociados a los accidentes carreteros.

Diversas empresas han respondido a esta necesidad mediante programas propios de formación. Fabricantes como Daimler Truck México, Scania México, Volvo Trucks México y Kenworth Mexicana, junto con organismos como CANACAR, han fortalecido academias y centros de capacitación orientados tanto a operadores de nuevo ingreso como a conductores experimentados que requieren actualización tecnológica. El objetivo es acelerar la incorporación de talento sin comprometer los estándares de seguridad.

Un factor muy importante es la incorporación cada vez mayor de mujeres al volante. Aunque aún representan una proporción aún reducida alrededor del 3% de la fuerza laboral del autotransporte de carga en México, su participación mantiene una tendencia ascendente gracias a programas de inclusión impulsados por grandes flotas, que han invertido en infraestructura, protocolos de seguridad y esquemas de capacitación específicos. Para una industria con déficit estructural de talento, ampliar la base de reclutamiento dejó de ser una estrategia de responsabilidad social para convertirse en una necesidad operativa.

La comparación con el país vecino evidencia la dimensión del reto. Y es que, en Estados Unidos, obtener una Commercial Driver License (CDL) implica aprobar exámenes teóricos y prácticos, además de cumplir con el programa obligatorio Entry-Level Driver Training (ELDT) antes de presentar la evaluación de habilidades. Por otro lado, en Canadá, varias provincias exigen el esquema Mandatory Entry-Level Training (MELT) para acceder a licencias Clase 1, con programas de formación que superan las cien horas prácticas.

Además, la remuneración anual de un operador de carga de largo recorrido suele superar los 60 mil dólares estadounidenses en Estados Unidos (equivalente a 1 millón 51 mil 405 pesos mexicanos); y ronda los 70 mil dólares canadienses en Canadá (equivalente a 863 mil 534 pesos mexicanos), niveles muy superiores al ingreso promedio de un operador mexicano, el cual puede llegar a los 50 mil pesos mensuales (que anualmente equivalen a 600 mil pesos mexicanos), situación que incentiva la migración laboral y dificulta la retención de talento.

La falta de operadores reduce la utilización de las flotas, prolonga los tiempos de entrega, incrementa los costos de contratación y limita la capacidad para atender nuevos contratos derivados del nearshoring. En un mercado donde la rapidez y la confiabilidad son ventajas competitivas, el factor que marca la diferencia ahora es contar con operadores certificados y capacitados.