La ruta de la croqueta

La transición de los animales de compañía al núcleo familiar reconfigura las operaciones de última milla y desata una explosión de SKUs premium.

 

Por Daniel Rodríguez

La transformación de las mascotas en miembros centrales del hogar mexicano ha dejado de ser una simple tendencia de consumo para convertirse en un complejo desafío de ingeniería logística. Detrás de cada plato de alimento o producto de cuidado especializado opera una maquinaria transfronteriza que involucra transporte multimodal, gestión de aduanas y una coordinación entre los proveedores de materias primas internacionales y la capacidad de maquila nacional.

El mercado pet care en México se traduce en un ecosistema de más de 200 empresas que proyectan un crecimiento sostenido del 2.5% anual hacia 2030. Sin embargo, para los directores de operaciones y supply chain, el verdadero reto radica en balancear la producción local con las importaciones masivas y acelerar los flujos de exportación hacia el resto del continente.

 

¿De dónde viene lo que consumen las mascotas mexicanas?

A diferencia de otros sectores de consumo masivo que dependen casi en su totalidad de la importación terminada, el mercado de mascotas en México opera bajo un modelo híbrido fuertemente anclado en la manufactura nacional, pero con una dependencia crítica del exterior en aproximadamente el 75% del volumen de alimento seco (croquetas tradicionales) que se consume en el país es producido en territorio nacional.

A pesar de la fuerte manufactura local, México es un importador neto en valor de productos terminados de alta gama de alimentos para mascotas. El segmento premium, las dietas terapéuticas, los snacks especializados y los aditamentos tecnológicos provienen más del extranjero.

En el terreno de las importaciones de alimento para perros y gatos, Estados Unidos es el proveedor indiscutible de México, concentrando más del 85% de las compras internacionales. Marcas especializadas e ingredientes críticos cruzan diariamente las fronteras en operaciones de carga terrestre de ritmo continuo. El resto del mercado de importación se atomiza entre proveedores europeos y Canadá.

Ya en el terreno local, México es un gran productor de alimento para mascota, sin embargo las más de 200 plantas procesadoras en el país requieren millones de toneladas de granos forrajeros (maíz amarillo, sorgo) y pastas oleaginosas que el campo mexicano no genera en suficiencia.

Por ello, la industria del pet care depende de una “arteria ferroviaria transfronteriza”. Millones de toneladas de materias primas viajan por tren desde el Corn Belt de Estados Unidos a través de operadores como CPKC y Ferromex, conectando directamente con las espuelas ferroviarias de los grandes centros de producción del país.

 

México en las Grandes Ligas

En el mapa global de la nutrición animal, México ya no es un jugador periférico. El país compite directamente con los líderes de la producción manufacturera.

El mercado global está encabezado por Estados Unidos y China, gigantes que dominan tanto por volumen de consumo interno como por desarrollo de patentes biotecnológicas en nutrición. En América Latina, Brasil se mantiene como el líder absoluto de la región debido a su autosuficiencia total en granos y proteínas cárnicas.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados (CONAFAB), México se consolida como el sexto productor mundial de alimento balanceado para animales y el segundo en América Latina.

La posición donde se encuentra México le otorga una ventaja competitiva única. Mientras que Estados Unidos produce para su gigantesco mercado interno y exporta alta gama, México se ha especializado en ser el centro logístico y manufacturero de alta eficiencia de bajo costo para exportar hacia Centroamérica, el Caribe y la región Andina (con mercados clave como Guatemala, Costa Rica y Colombia a la cabeza de sus ventas internacionales).

El reto operativo ya no es solo fabricar la croqueta o importarla; es garantizar que un portafolio de miles de SKUs especializados mantenga una rotación de inventario perfecta para evitar caducidades antes de llegar a la última milla.

 

El Bajío como hub estratégico

La inversión estratégica de 100 millones de dólares anunciada por Nestlé Purina para el periodo 2026-2027 en Silao, Guanajuato, ejemplifica a la perfección este enfoque comercial.

Al elevar las líneas de alimentos secos y húmedos en la planta más grande de Latinoamérica, la firma no solo busca abastecer el retail mexicano; busca optimizar el nodo que representa el 45% de sus ventas en toda América Latina. Guanajuato opera aquí como un puerto seco industrial que permite despachar contenedores tanto a puertos marítimos como a rutas carreteras transfronterizas.

Al otro extremo de la cadena, la logística de última milla enfrenta la presión de la omnicanalidad digital. Datos de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) destacan que un tercio de las transacciones electrónicas del país corresponden a este sector. Gigantes como Amazon y Petco coordinan inventarios globales donde el Cross-Border E-Commerce exige almacenes de transferencia ágiles.