La ola de autos chinos en México
Recientemente han llegado a México una veintena de marcas de autos chinos de precio muy bajo. Las incursiones de los últimos años son diferentes a las del 2008 con FAW/Elektra, pues ahora las empresas chinas han sabido crear alianzas con distribuidores fuertes y conocidos en el mercado.
Por Gregorio Canales, CEO en NAIS, S.C.
Esta situación ha colocado a las marcas chinas con un posicionamiento de mercado que ronda ya el 13% de las compras domésticas. Y aunque la gran mayoría de estas marcas llegan con autos armados totalmente en China y pagan el 20% de impuesto de importación, algunas de ellas ya están armando o terminando de armar sus autos en territorio mexicano, como es el caso de JAC y BAIC.
Esta estrategia tiene como finalidad bajar los impuestos de importación, pues a diferencia del arancel del 20% que tienen los autos completos, muchas de las partes pagan menos impuesto y representan una buena parte del precio del vehículo. Esto logra que dichos impuestos bajen hasta un 10%, dependiendo del grado de desagregación con que importan las piezas.
¿Es esta estrategia considerada como “fabricación” en México? ¿Pueden con esto equipararse a las otras armadoras ya presentes en el mercado mexicano? Conforme al Decreto Automotriz, las empresas armadoras deben demostrar un grado de “transformación” en México, a través de una inversión mínima de USD$100 millones en activos fijos (tierra, edificios, maquinaria o equipo), y una producción mínima de 50 mil unidades al año. Lo cual implica un grado de compromiso con el mercado mexicano, pues difícilmente un ensamble final del vehículo podrá justificar una inversión de esta magnitud.
El decreto les permite complementar sus líneas de productos con la importación de vehículos a 0%, y hasta por un 10% de su volumen de producción. Esto significa que, si producen 50 mil unidades en un año, el año siguiente podrán importar 5 mil unidades completas libres del impuesto de importación.
Este decreto también permite importar con arancel 0% o mínimo muchos de sus componentes no fabricados en México, con lo que su costo operativo disminuye considerablemente gracias al programa denominado PROSEC o programa sectorial. Esto mejora su grado de competitividad en la industria.
Pese a todas estas ventajas, una nueva armadora bajo el decreto deberá evaluar, con un buen análisis de sus costos operativos, si el fabricar en México le beneficia a largo plazo, pues algunos de estos pudieran ser superiores, así como su potencial de participación en el mercado. Además, deberá tomar en cuenta su grado de integración regional, si busca exportar sus productos a mercados como los de Centro y Sur América. Pero definitivamente, la primera armadora china que venga a México bajo los parámetros del Decreto Automotriz, tendrá un gran mercado y será la ganadora entre dichas marcas.
