Habilidades blandas para funciones logísticas
En los últimos años, el enfoque de la educación profesional y los cursos de especialidad se ha centrado en el desarrollo de las habilidades denominadas blandas. Este término fue acuñado en los 60 por el ejército estadounidense para referirse a aquellas habilidades que requieren poca o nula interacción con maquinaria y equipo
Colaboración especial por Cynthia Montaudon, decana de la Escuela de Negocios en UPAEP y directora del Observatorio de Competitividad y Nuevas Formas de Trabajo
Este término, como muchos otros que se han originado en el campo militar, llegó al mundo de los negocios. Se les ha llamado habilidades o competencias de comportamiento, soft skills o people skills, porque se relacionan con la forma en que las personas interactúan efectivamente con otros y manejan situaciones difíciles.
Se consideran universales porque se trata de habilidades para la vida que no solo sirven para un trabajo en particular. Incluyen el carácter, rasgos de la personalidad, características sociales, y aptitudes emocionales que influencian las interacciones y se perfeccionan a través de la experiencia. Las habilidades blandas sirven de indicadores para explicar si una persona va a prosperar en un entorno cambiante donde predominan la globalización, la volatilidad de los mercados y los avances tecnológicos -incluida la inteligencia artificial-.
Desde la perspectiva de recursos humanos, estas habilidades hacen la diferencia entre un candidato mediocre y uno ideal porque permiten conocer la forma en la que la persona trabaja y anticipar su posible desempeño en el puesto de forma mucho más precisa que cuando se evalúan las habilidades técnicas y los conocimientos. La mayor parte del éxito de una persona en todos los campos depende de las habilidades blandas, ya que se puede ser un profesional con gran dominio de las habilidades técnicas y, sin embargo, no poder establecer relaciones positivas con los clientes, o no colaborar adecuadamente con los miembros de su equipo.
La logística y la gestión de la cadena de suministro dependen de numerosas habilidades blandas porque, más allá del transporte y almacenamiento de materias primas, productos terminados y otros recursos y de la posibilidad de digitalizar diversos procesos, se trata de funciones centradas en la persona. En un servicio que opera de forma global las 24 horas del día, los 365 días del año, se requiere gestionar adecuadamente las expectativas del cliente, así como las relaciones con los proveedores y se depende de una comunicación efectiva a lo largo de todo el proceso.
Se ha estimado que una comunicación fragmentada constituye el mayor riesgo en funciones vinculadas con la logística, especialmente porque son actividades que dependen de la colaboración entre áreas, de tener capacidad de respuesta, competencia, flexibilidad y trabajar a la velocidad requerida. Cuando se presentan disrupciones en las cadenas de suministro, se incrementa la presión laboral y el estrés, lo cual, si no se gestiona adecuadamente, puede resultar en errores. Estas y otras condiciones demandan que quienes trabajan en actividades logísticas cuenten con una amplia variedad de habilidades blandas.
Sin embargo, pareciera no existir un acuerdo entre los diferentes autores sobre cuáles son las habilidades blandas más importantes en funciones logísticas. Al reunir las distintas posturas, la lista se vuelve casi interminable. Cuando se identifican aquellas que se repiten con mayor frecuencia, se puede concluir que las habilidades de mayor relevancia en este campo son las siguientes:
- Escucha activa
- Comunicación efectiva
- Toma de decisiones
- Inteligencia emocional y social
- Adaptabilidad/flexibilidad
- Apertura al cambio
- Empatía
- Pensamiento integrador
- Trabajo en equipo
- Networking
- Conocimiento de la industria o sector
- Planeación
- Negociación
- Coordinación
- Gestión del tiempo
- Resolución de problemas y conflictos
- Proactividad/iniciativa
- Actitud positiva
- Observación activa/Atención a los detalles
- Responsabilidad/Accountability
Como es posible observar, las habilidades blandas que se requieren para profesionales logísticos son numerosas. El problema principal radica en que no siempre se puede aprender a través de la capacitación formal porque muchas son innatas. Además, son difíciles de identificar de forma precisa, y complicadas de enseñar y de medir. Es más fácil capacitar a un empleado en una cuestión técnica o de conocimientos, que tratar de hacer que desarrollen una habilidad blanda, porque éstas requieren compromiso y práctica, reflexión, así como la capacidad de autoevaluarse y capacitarse.
