Entregar a tiempo todo el tiempo: la rentabilidad en la gestión de flotas
En el mundo de la logística, el propósito de una flotilla propia es: posicionar el camión para cargar y entregar a tiempo todo el tiempo. Sin embargo, los administradores de activos saben que la teoría es más sencilla que la práctica.
Por Fernando E. Noriega, CEO de Idealease de Mexico y Presidente de la AMAVe
Mantener la promesa de entrega se vuelve una carrera contra el reloj y contra el desgaste cuando operamos con vehículos de carretera (T1) con más de cinco años de antigüedad, o unidades de reparto local (T2) y última milla que superan los seis años.
El dilema del CAPEX y la eficiencia operativa
Hoy en día, obtener una autorización de CAPEX (Inversiones de Capital) para renovar o crecer una flotilla es un desafío titánico. Las empresas tienen un mandato claro: maximizar el rendimiento sobre la inversión de los accionistas. Esto obliga a los gestores de logística a mirar más allá del precio de compra y enfocarse en el Costo Total de Operación (TCO).
El TCO no es solo el valor del camión; es la suma del activo, las prácticas de mantenimiento, el consumo de combustible, los seguros, refacciones, llantas, la nómina de operadores, viáticos, permisos especiales y las casetas. Lograr que este costo sea lo más económico posible durante la vida útil del vehículo es la clave de la competitividad.
¿Comprar o Arrendar?
Ante la necesidad de crecer, surge la pregunta inevitable: ¿es mejor la propiedad o el arrendamiento? Pero hay una segunda decisión aún más trascendente: ¿Cómo garantizar que los camiones operen un mínimo del 95% del tiempo sin que los costos de mantenimiento destruyan el presupuesto?
Aquí es donde el arrendamiento con mantenimiento todo incluido se presenta como una solución estratégica. A diferencia de la adquisición tradicional, donde el mantenimiento genera costos variables y “sorpresas” no programadas que afectan los resultados financieros, el arrendamiento con mantenimiento ofrece un pago fijo y variable conocido. Este modelo permite que el equipo logístico se concentre en la operación y no en la administración de talleres, eliminando distracciones que restan valor al negocio.
Valor Presente Neto (VPN) y TREMA
Para tomar la decisión correcta, no basta con sumar facturas. Las cantidades de efectivo en diferentes puntos del tiempo no son comparables entre sí.
Para este cálculo, es vital definir la TREMA (Tasa de Rendimiento Mínima Aceptable), que es el porcentaje de retorno que los accionistas esperan de sus proyectos.
Imaginemos costos de 100 pesos en el año uno, 200 pesos en el año dos y 300 pesos en el año tres. La lógica diría que el costo total es de 600 pesos. Para efectos de este ejemplo, es necesarario evaluar adecuadamente los costos utilizando una TREMA del 15%, es decir el primer año se descuenta un 15%, el segundo año dos veces y el tercer año tres veces lo cual nos da un resultado de 435 pesos. El resultado financiero real es significativamente más bajo y preciso para la toma de decisiones.
Cuatro Escenarios para el Éxito
En la industria del transporte, la excelencia financiera se alcanza proyectando cuatro escenarios de VPN: compra, crédito, arrendamiento financiero y arrendamiento puro o renta que incluyan: inversiones iniciales, pagos recurrentes (rentas o créditos), gastos fijos y mantenimientos proyectados, inventario de refacciones y valor de recuperación (valor de venta del vehículo usado descontando los insumos para ponerlo en condiciones de venta).
En este caso, al tratarse de costos, la evaluación económica debe hacerse en términos del Valor Presente Neto más bajo, lo que representa la opción óptima.
Renovar o crecer no tiene por qué ser una apuesta al azar. Al fundamentar las decisiones en datos reales, supuestos de mantenimiento precisos y una metodología financiera sólida, su empresa no solo logrará “entregar a tiempo todo el tiempo”, sino que lo hará de la manera más rentable y competitiva posible.
