El verdadero costo de competir: la logística como talón de Aquiles de México

Por años hemos repetido que México está en una posición privilegiada en el comercio global. Nearshoring, T-MEC, ubicación geográfica, talento industrial. Todo suena bien. Pero hay una verdad incómoda que no estamos diciendo con suficiente claridad: México no está perdiendo competitividad por lo que pasa afuera… la está perdiendo por lo que pasa adentro.

 

Por Javier Cendejas Meneses, Presidente en COMCE Noreste

Hoy, el principal freno del comercio exterior mexicano no es China, ni Estados Unidos, ni los aranceles. Es la logística interna.
Mientras en el mundo el costo logístico oscila entre el 5% y el 35% de los ingresos, en México puede alcanzar hasta el 60% de las ventas. Esto no es un problema técnico. Es un problema estructural. Y lo más preocupante: lo estamos normalizando.Tenemos una paradoja que debería incomodarnos a todos: es más barato cruzar el Pacífico que cruzar el país.Mover un contenedor desde Shanghái hasta Manzanillo cuesta alrededor de 2 mil 300 dólares. Mover ese mismo contenedor de Manzanillo a Monterrey puede superar los 4 mil 500 dólares.No hay justificación económica que sostenga esto. El problema no es uno solo; es un sistema completo que suma:

    • Combustibles más caros
    •  Peajes elevados
    • Infraestructura fragmentada
    • Baja digitalización
    • Dependencia excesiva del autotransporte
    • Inseguridad en rutas
    • Procesos burocráticos

Y cuando todo eso se junta, lo que obtenemos es un “costo país” que nos resta competitividad todos los días. A esto se suma otro síntoma grave: operamos con desequilibrios logísticos. Los camiones salen llenos y regresan vacíos, los puertos reciben más de lo que exportan, las rutas no están optimizadas.No es solo caro, es ineficiente y aun así, las empresas cumplen. Entregamos a tiempo, mantenemos operaciones, sostenemos cadenas de suministro. Pero lo hacemos a base de inventarios altos, costos redundantes y márgenes presionados.No es eficiencia, es sobrevivencia. Y mientras tanto, el mundo avanza.Países como Estados Unidos, Alemania o Corea del Sur están invirtiendo en logística como una ventaja competitiva. México, en cambio, lleva más de una década prácticamente estancado en su desempeño logístico global.No estamos retrocediendo por falta de capacidad. Estamos retrocediendo por falta de ejecución. Esto es especialmente grave en el contexto actual.Hoy, México tiene la oportunidad más grande en décadas: el nearshoring. Empresas que buscan relocalizar producción, cadenas que se están rediseñando, inversiones que quieren llegar.Pero hay una condición básica para que eso funcione: poder mover mercancías de forma eficiente.Si no resolvemos la logística, el nearshoring se convierte en narrativa, no en realidad. La logística no es un tema técnico. Es un tema de competitividad país. Y aquí hay que decirlo con claridad no basta con atraer inversión si no podemos mover lo que producimos.La solución no es simple, pero sí es evidente:

    • Invertir en infraestructura con visión de red, no de tramos aislados
    • Digitalizar procesos para reducir fricción
    • Fortalecer seguridad en corredores logísticos
    • Impulsar el ferrocarril y la intermodalidad
    • Desde la empresa, dejar de operar en reacción y empezar a planear estratégicamente

Porque al final, la competitividad no se define en los discursos. Se define en el costo por kilómetro. México tiene todo para ser protagonista del nuevo orden comercial.Pero hoy, la logística es su principal contradicción. No es menor; es el puente entre lo que producimos y el mundo, y hoy, ese puente es caro.