El TMEC falla a favor del maíz transgénico
Nuestro país continúa resistiéndose ante el uso del maíz transgénico, apelando por su riqueza gastronómica cultural, y por las preocupaciones a la salud pública y biodiversidad con las obligaciones comerciales internacionales.
Por Enrique López
México, con su rica herencia histórica y cultural, ha tenido al maíz natural como fundamento de su alimentación desde la época prehispánica, consolidándolo como el pilar de su identidad gastronómica. A lo largo de los siglos, el país ha sido un exportador clave de este grano, destacándose como un competidor global en el mercado agrícola.
Sin embargo, en la actualidad, las dinámicas comerciales con Estados Unidos y Canadá, principales socios en el T-MEC, han puesto en el centro del debate el uso del maíz transgénico, lo que ha generado tensiones sobre las políticas de importación y la conservación de la biodiversidad en México.
Maíz mexicano Vs Maíz transgénico
Todo comenzó en el año 2020, cuando el expresidente, Andrés Manuel López Obrador, decretó el veto del maíz transgénico, ya que comentó que es dañino para consumo humano. Esta prohibición se enfoca en el consumo humano, ya que puede ser utilizado para el forraje.
El exmandatario señaló que, aunque comprende los intereses mercantiles involucrados en este tema, el gobierno mexicano priorizará la salud de la población, poniendo énfasis en el bienestar de los mexicanos, restringiendo la importación y uso de maíz transgénico de Estados Unidos, dichas decisiones en el marco del T-MEC han limitado su capacidad para implementar dichas restricciones sin enfrentar sanciones comerciales.
Estas restricciones de México al maíz transgénico alarmaron a Estados Unidos, ya que se encargan de exportar más del 40% de su grano al país, con ventas superiores a 5,300 millones de dólares para el consumo humano y para la alimentación animal. Esto escaló en 2023 a un panel internacional del T-MEC, donde Estados Unidos y Canadá argumentaron que las medidas mexicanas carecen de respaldo científico, violan el tratado y afectan el comercio norteamericano.
El 28 de diciembre de 2024, el TMEC emitió un fallo en contra de la restricción impuesta por México al maíz transgénico, lo que genera un choque entre la soberanía alimentaria y las obligaciones comerciales internacionales, también incluye una discreta instrucción de las agencias gubernamentales mexicanas para ir usando gradualmente el maíz biotecnológico en todos los productos. Según los estándares del TMEC, México no presentó pruebas científicas suficientes que demuestren riesgos para la salud humana asociados al consumo de maíz transgénico, lo que motivó la resolución desfavorable para nuestro país.
Para México, esta decisión implica ceder en su intento de proteger el maíz nativo y la salud pública, mientras que para Estados Unidos y Canadá asegura un acceso clave a un mercado de miles de millones de dólares. Esta disputa pone de manifiesto la complejidad de gestionar los intereses nacionales frente a las demandas globales, destacando la necesidad de encontrar un punto medio entre la protección de la biodiversidad y el cumplimiento de acuerdos comerciales que afectan directamente a la economía del país.
El Gobierno mexicano argumenta que el veto al maíz transgénico busca proteger el maíz nativo y la salud pública, aunque Estados Unidos y Canadá consideraron irrelevantes las pruebas presentadas. A pesar del fallo en su contra, Claudia Sheinbaum reafirmó el compromiso de evitar el uso de maíz transgénico en México.
En paralelo, México sigue siendo el mayor comprador de maíz estadounidense, con importaciones récord en 2023 que superaron los 4,700 millones de dólares, impulsadas por la sequía local y una cosecha abundante en Estados Unidos.
