El Recinto Fiscalizado Estratégico: en la mira de los inversionistas extranjeros
El esquema de facilitación aduanera está atrayendo la atención por parte de las empresas extranjeras debido a sus ventajas competitivas frente a otros esquemas en México de cara al nearshoring.
POR ZAIRA PADILLA, OPERACIONES RFE EN DICEX CONSULTORES
Esquemas conocidos como zonas francas, en otras partes del mundo, son áreas geográficas designadas por los gobiernos de distintos países con el objetivo de fomentar la inversión extranjera, la creación de empleo y el desarrollo económico.
En estas zonas, las empresas pueden operar con beneficios fiscales y aduaneros, como la exención de impuestos y aranceles.
En México, emulando estos esquemas de facilitación, contamos con el Recinto Fiscalizado Estratégico (RFE) que se entiende como el régimen aduanero previsto en el artículo 90 de la Ley Aduanera, pero también se le designa así al espacio físico autorizado para llevar a cabo la introducción de mercancías a este régimen.
Este régimen permite a las empresas introducir por un periodo máximo de dos años, mercancías de comercio exterior, nacionales o nacionalizadas para ser objeto de elaboración, transformación o reparación, pero también para manejo, almacenaje, custodia, exhibición, venta o distribución.
La extracción del RFE de las mercancías puede darse en su mismo estado o después de haber sido objeto de elaboración, transformación o reparación; sea para enviarse al extranjero en exportación, para su importación o la transferencia a una empresa con programa de fomento.
A lo largo de la historia, diversos países han implementado esquemas de facilitación para atraer inversiones extranjeras. Singapur, por ejemplo, ha sido pionero en la implementación de zonas francas y áreas económicas especiales que ofrecen ventajas fiscales y operativas a las empresas que se instalan en ellas.
En América Latina, países como Colombia y Costa Rica también han implementado esquemas de facilitación para atraer inversiones extranjeras.
En Costa Rica, por ejemplo, existen zonas francas que ofrecen una serie de incentivos fiscales a las empresas que se instalan en ellas, lo que ha contribuido al desarrollo de sectores clave como el de servicios y tecnología.
En conclusión, el Recinto Fiscalizado Estratégico se ha convertido en una oportunidad clave en la atracción de inversión extranjera directa en México y promover el crecimiento económico.
Con sus ventajas competitivas y el potencial del nearshoring, el país ofrece oportunidades únicas para las empresas que buscan expandir sus operaciones en la región.
Sin embargo, es necesario seguir trabajando en simplificar los trámites y procesos que brinden mayor certidumbre jurídica que el inversionista extranjero requiere con el objetivo de que vean en nuestro país una oportunidad real de invertir y expandir sus operaciones y con ello dinamizar la economía de un México cada vez más atractivo y rentable.
