El comercio exterior que conecta a México

Con exportaciones récord y una industria manufacturera consolidada, México se mantiene como potencia exportadora global. Sergio Contreras explica por qué el comercio exterior, la calidad industrial y el talento son claves para el crecimiento del país.

 

Por Maritza de la Garza

Sergio Contreras, presidente ejecutivo nacional del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), ha pasado más de tres décadas impulsando la relación de México con los mercados internacionales. Desde esa experiencia, observa el comercio exterior no como un tema técnico, sino como una pieza central del desarrollo económico del país.

“Muchas veces no se conoce”, advierte. “Y es importantísimo para nuestro desarrollo económico”. Desde su experiencia, la falta de reconocimiento contrasta con el peso real que tiene el comercio exterior en la estabilidad y el crecimiento del país.

A lo largo de los años, le ha tocado ver cómo México se ha convertido en una economía mucho más integrada al comercio global, algo que hoy se confirma con cifras claras y una presencia internacional cada vez más relevante.

En 2024, el país exportó 617 mil millones de dólares, con un crecimiento superior al 6% en los últimos meses. Si la tendencia se mantiene, México podría cerrar el año con exportaciones cercanas a los 650 mil millones de dólares, consolidándose entre las diez economías exportadoras más importantes del mundo.

 

Exportar desde la industria

Uno de los puntos que Contreras subraya con mayor énfasis es la composición de las exportaciones mexicanas. “El 90% de las exportaciones mexicanas son manufacturas”, señala. Esto coloca a México lejos de la imagen de una economía dependiente de materias primas.

La competencia internacional, explica, es cada vez más exigente. “No puedes consolidar exportaciones si no exportas calidad”. Exportar implica cumplir normas técnicas, regulatorias y logísticas en mercados cada vez más sofisticados.

Detrás de esa capacidad productiva está el capital humano. México ocupa el séptimo lugar a nivel mundial en formación STEM, con más de 110 mil ingenieros y 400 mil técnicos especializados que egresan cada año, una base que sostiene la competitividad industrial del país.

 

El COMCE frente al mundo

La desaparición de ProMéxico marcó un punto de inflexión en la promoción internacional del país. “Se quedó acéfala la parte de la promoción por parte del gobierno”, recuerda Contreras. A partir de ese momento, el COMCE asumió un rol más activo en la representación empresarial de México en el exterior.

Hoy, el organismo tiene presencia en 27 estados y mantiene acuerdos con contrapartes empresariales en más de 40 países. Desde ahí articula misiones empresariales, coordina la participación en ferias internacionales y organiza encuentros de negocios durante visitas de delegaciones extranjeras.

El objetivo, resume Contreras, es claro: “dar a conocer lo mejor de México en el mundo y traer lo mejor del mundo hacia México”, fortaleciendo tanto las exportaciones como la atracción de inversión.

Más allá de la promoción comercial, el COMCE ha asumido otro papel clave: convertirse en la voz del sector empresarial mexicano en el comercio internacional. En un entorno marcado por cambios regulatorios y tensiones globales, esa representación se vuelve cada vez más relevante.

Sergio Contreras explica que el organismo funciona como un canal para llevar las preocupaciones del empresariado a espacios de diálogo nacionales e internacionales, donde temas como reglas de origen, barreras técnicas y ajustes en políticas comerciales impactan directamente la operación de las empresas.

Ese rol implica también anticiparse. A través de su red internacional, el COMCE identifica riesgos y oportunidades que pueden afectar la competitividad del país y los traduce en información estratégica tanto para las empresas como para las autoridades económicas.

Para Contreras, contar con una voz empresarial articulada es parte de la madurez del modelo exportador mexicano. No se trata solo de vender más, sino de participar activamente en la construcción de las reglas bajo las cuales México compite en el mundo.

 

La región como ventaja

A casi cinco años de su arranque, el T-MEC sigue siendo una de las grandes palancas para el crecimiento de México. “Nos da la oportunidad de formar parte de la región económica más importante del mundo”, dice Contreras, convencido de que el acuerdo no está en peligro, sino en un proceso natural de revisión.

El sector automotriz es un buen ejemplo de cómo funciona esa integración. México fabrica hoy 42% de las autopartes que usa la industria automotriz de Estados Unidos, y a partir de ahí se abren oportunidades en otros sectores como semiconductores, electrónica, aeroespacial y electrodomésticos.

 

Mirar a 2030 y creérsela

Pensar en el futuro del comercio exterior implica diversificar mercados, apostar por innovación y responder a las exigencias de sustentabilidad. México cuenta con acuerdos comerciales con más de 50 países, una ventaja que amplía su margen de acción más allá de Norteamérica.

Para Contreras, el reto es tan económico como cultural. “México es grande y nos la tenemos que creer”. La apuesta es consolidar al país como una potencia exportadora basada en talento, calidad y confianza, no como promesa, sino como una realidad en construcción.