De la garita al consejo: más mujeres decidiendo el comercio exterior

El comercio exterior mexicano enfrenta retos y oportunidades. Para aprovecharlos, necesitamos más mujeres tomando decisiones en aduanas, logística y cadenas globales.

Por Norma Cerros, Directora en Womerang y Cónsul Honoraria de Suecia en Nuevo León y Coahuila

Estamos en un momento histórico. Tensiones arancelarias, nuevas reglas comerciales, la digitalización de procesos y el nearshoring colocan a México en el centro de la conversación global. A esto se suma la llegada de la inteligencia artificial y la modernización de las aduanas, que transformarán la manera en que operan las cadenas de suministro. La transformación que vive México representa una oportunidad extraordinaria. Aprovecharla exige diseñar desde ahora la inclusión de las mujeres; de lo contrario, estaremos hipotecando el futuro al repetir los errores del pasado.

La paradoja es clara: mientras el sector exige talento diverso para adaptarse, la representación femenina sigue rezagada. Según el INEGI, la participación de mujeres en el transporte creció de 13.9% en 2020 a 22.7% en 2022, todavía lejos de la paridad. La encuesta de Gartner 2023 muestra que, a nivel global, las mujeres ya son 41% de la fuerza laboral en la cadena de suministro, pero solo 26% ocupa puestos de alta dirección. Y el estudio Indicadores de Desempeño Logístico revela que en empresas pequeñas 4 de cada 10 colaboradores son mujeres, mientras que en grandes apenas 2 de cada 10 en áreas operativas y 3 de cada 10 en administrativas.

El Foro Económico Mundial advierte que, tras la pandemia, el tiempo estimado para cerrar la brecha de género global pasó de 99 a 134 años. Es decir, una generación más de mujeres no verá la igualdad. En un entorno de volatilidad comercial y creciente complejidad regulatoria, postergar la inclusión femenina no solo es injusto: es un riesgo estratégico que debilita la competitividad del país y de sus empresas.

 

¿Qué deben hacer las empresas?

El playbook es claro y aplicable tanto en manufactura como en logística o comercio exterior:

    1. Capacitar a líderes. La escalera se barre de arriba hacia abajo: el liderazgo que funcionó en el pasado ya no basta. Hoy se requiere una forma distinta de dirigir, consciente de las realidades que viven las mujeres y capaz de impulsar cambios inclusivos.
    2. Transformar a Recursos Humanos. Revisar reclutamiento, evaluación de desempeño, compensaciones y reuniones para eliminar sesgos de género.
    3. Empoderar a mujeres. Ofrecer mentoría, patrocinio y formación en áreas críticas como cumplimiento aduanero, planeación logística, data analytics y gestión de riesgos.
    4. Incluir a los hombres. La igualdad requiere aliados; sumarlos reduce resistencia y multiplica el impacto.

En Womerang lo hemos comprobado: con programas de mentoría y liderazgo inclusivo, las shortlists mejoran, las promociones se aceleran y las decisiones estratégicas ganan en calidad. Nuestra metodología de concientizar, empoderar y abordar el prejuicio inconsciente, construye culturas inclusivas que se traducen en cadenas de suministro más fuertes, resilientes y competitivas a nivel global.

Cerrar la brecha es ganar competitividad

El comercio exterior es la columna vertebral de la economía mexicana. Pero mientras las decisiones en aduanas y empresas sigan siendo tomadas mayoritariamente por hombres, perderemos talento, innovación y resiliencia. La exclusión femenina no solo limita oportunidades individuales: también restringe la competitividad de un país que busca consolidarse como socio confiable en el comercio mundial.

La historia demuestra que los grandes hitos —revoluciones industriales o transformaciones tecnológicas— han traído consigo más exclusión para las mujeres. Hoy tenemos la posibilidad de cambiar ese patrón: diseñar la inclusión desde el inicio de esta nueva era marcada por la inteligencia artificial, la modernización de las aduanas y la reforma a la Ley Aduanera.

Y no se trata solo de justicia social: es un caso de negocio contundente. McKinsey ha documentado que las empresas con mayor diversidad de género en liderazgo no solo logran mejores resultados financieros, sino que también reportan más innovación y capacidad de adaptación. En un sector tan crítico como el comercio exterior, donde la competitividad depende precisamente de la eficiencia y la innovación, aumentar la representación de las mujeres no es opcional: es la mejor inversión estratégica para el futuro.