¿Cómo puede el sector del transporte y la logística enfrentar los aranceles de EE.UU.?
Las recientes políticas del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han generado desafíos significativos para el sector del transporte y la logística en México.
Por Reynaldo C. Gómez Leyja, Presidente & CEO en Servicios de Transportación Jaguar
Aunque Trump decidió hacer una pausa para la imposición de algunos aranceles del 25% hasta el 2 de abril, no podemos descartar que en caso de que finalmente lleve a cabo sus amenazas, el impacto económico será adverso para México.
En respuesta a estas medidas, el Gobierno Mexicano ha buscado entablar negociaciones con Estados Unidos para mitigar el impacto de los aranceles y garantizar una relación comercial basada en el respeto y el diálogo.
De no llevarse a cabo una negociación, la imposición de aranceles en EE. UU. afectaría al transporte de carga en México con un aumento en los costos operativos debido a que los aranceles pueden reducir la demanda de los productos mexicanos y afectar la cantidad transportada. Las empresas de transporte se verían obligadas a subir sus precios para compensar costos adicionales y, si hay menor volumen de carga, los costos fijos de operación se distribuirían entre menos envíos, encareciendo cada viaje. Las más afectadas serían las PyMEs, quienes no podrían enfrentar la disminución de la demanda y el aumento de los costos, optando por desaparecer o fusionarse con otras más grandes para sobrevivir.
Por otro lado, las empresas exportadoras podrían reducir su producción o buscar nuevos mercados, disminuyendo así la demanda de transporte de carga. Menos exportaciones significa menos necesidad de renovar la flotilla o invertir en nuevas tecnologías logísticas. Incluso, se puede llegar a que algunas rutas de exportación se vuelvan inviables económicamente. También se intensificarían las inspecciones en los cruces fronterizos y los tiempos de espera en las aduanas para los vehículos de carga.
El sector del transporte y la logística está obligado a buscar soluciones innovadoras y a adaptarse para minimizar los impactos económicos y operativos de la posible puesta en marcha de los aranceles.
Podemos considerar el reducir la dependencia del mercado estadounidense y, aunque es casi imposible compensar con otros mercados más del 80% de exportaciones que tenemos con EE. UU., sí podemos aprovechar los tratados que tenemos con otros países de Latinoamérica, como Chile y Argentina e incrementar las exportaciones a mercados de Europa y Asia con acuerdos similares al T-MEC: TIPAT y UE-México. También debemos tomar ventaja del nearshoring y atraer empresas extranjeras que busquen producir en México y exportar a EE. UU con costos competitivos.
Será fundamental innovar e implementar tecnología y automatización en la gestión logística. Utilizar la inteligencia artificial y el big data para optimizar las rutas y reducir los costos de combustible. Apostar por vehículos más eficientes y sostenibles para mitigar costos por aranceles indirectos.
Otra posible solución es la reestructuración de la cadena de suministro a través de la implementación de los centros de distribución regionales para reducir los costos del transporte y el desarrollo de alianzas entre transportistas y empresas de logística para mayor flexibilidad en la distribución.
Por otro lado, resulta esencial que las asociaciones empresariales del sector del transporte y la logística se involucren y trabajen de la mano con el gobierno para generar acuerdos bilaterales que ayuden a reducir el impacto de los posibles aranceles, así como llevar a cabo mesas de negociación para obtener apoyos e incentivos para el sector.
Debemos también demandar la modernización de los procesos aduaneros y logísticos para acelerar y flexibilizar los tiempos de inspección en la frontera, así como comprometer al sector público para que invierta en la infraestructura necesaria para mejorar la conectividad en el país.
Los aranceles representan un reto, pero también una oportunidad para innovar y diversificarse. La situación actual exige que las empresas mexicanas del transporte y la logística sean resilientes, proactivas, ágiles, tecnológicas y estratégicas para mantenerse a flote y hasta fortalecerse en largo plazo.
