Profesionalización de las Aduanas, el gran reto del Gobierno Federal

En los últimos años, el cambio de personal civil a militar en las aduanas de México ha generado problemas, como la falta de agilidad en el comercio exterior y errores en la aplicación de la normatividad aduanera.

Por Zaira Padilla Ortiz, Operaciones RFE en DICEX Consultores

En México, el mando y la supervisión de las aduanas están a cargo de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), que fue creada en 2021 y opera como un órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Con este movimiento, las aduanas dejaron de estar controladas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Ese mismo año, el Ejecutivo Federal dispuso que el Ejército y la Marina tuvieran un rol significativo en las aduanas del país, especialmente en los puntos estratégicos de entrada y salida. Desde entonces, la ANAM coordina esfuerzos con la Guardia Nacional, el Servicio de Administración Tributaria (que aún opera la mayoría de los sistemas informáticos aduaneros) y las fuerzas militares (SEDENA y SEMAR) con el objetivo de reforzar la seguridad nacional y reducir la corrupción y el contrabando en puntos clave de ingreso y salida del país.

Con el cambio de estafeta en el Gobierno Federal, pero con posiciones clave que se repiten en sus puestos, como en la SHCP, la Agencia Nacional de Aduanas de México representa una posición crucial en la Administración Pública Federal. Sin embargo, esta relación de tantas dependencias en una misma actividad, la aduanera, ha representado un gran reto en la especialización del personal encargado de llevar a cabo sus funciones.

Las 50 aduanas del país, marítimas, interiores y fronterizas, se han dividido no solo por su tipo de operaciones, sino también por el tipo de personal que está al mando, ya sea de la SEMAR o SEDENA (a donde ahora pertenece la Guardia Nacional), quienes han reemplazado poco a poco a la mayoría de los civiles en sus puestos. Como resultado, la dinámica operativa diaria se ve constantemente comprometida debido a la falta de personal técnico especializado en la legislación aduanera, lo que ha derivado en que, entre las distintas aduanas, cada una tenga un criterio distinto sobre la aplicación de una misma norma.

Por ejemplo, durante esta temporada alta de operaciones aduaneras, debido al Buen Fin y al abastecimiento de productos para la temporada navideña, la saturación de puertos, aeropuertos y cruces fronterizos se hace cada vez más evidente, acompañada de la falta de infraestructura, lo que limita nuestra capacidad para recibir eficientemente la carga que arriba al país. Cada vez son más los importadores o exportadores afectados por revisiones, detenciones de mercancías o actos dilatorios en el despacho aduanero sin fundamentación ni motivación alguna, resultando en pérdidas millonarias para las empresas.

En un mundo cada vez más interconectado, las aduanas se convierten en factores clave para la competitividad de los países, siendo los espacios donde ocurre gran actividad regulatoria y tributaria. Aduanas seguras y ágiles son una condición necesaria para la eficiencia en el quehacer diario del comercio exterior. La tendencia internacional es hacia la facilitación aduanera mediante la simplificación de procedimientos, la gestión de riesgos, la automatización y el desaduanamiento expedito, lo que representa un gran reto para las aduanas de México.

En México contamos con programas de certificación para empresas de distintos tipos, lo cual debería aplicarse también a las operaciones aduaneras. Esto permitiría revisar las operaciones que, por sus condiciones, deben ser más detalladamente inspeccionadas, y agilizar aquellas que, por sus características, deben ser más rápidas, favoreciendo así un flujo constante en las aduanas. La gestión del riesgo toma una especial relevancia en este contexto.

Las empresas que dependen de las importaciones y exportaciones necesitan aduanas eficientes para operar sin interrupciones. Un personal capacitado minimiza errores y conflictos, mejora la relación con las empresas y fomenta la inversión. Las aduanas de un país son un reflejo de su eficiencia y transparencia. Contar con personal capacitado en aduanas transmite confianza a los inversores y a las empresas extranjeras, mejorando la percepción del país en la comunidad internacional.

En conclusión, las aduanas con personal capacitado no solo facilitan y protegen el comercio internacional, sino que también fortalecen la economía y promueven un entorno de negocios confiable y atractivo para la inversión extranjera.