El desarrollo regional y las necesidades logísticas de México
El próximo gobierno de México enfocará el desarrollo regional en abordar los desafíos logísticos e infraestructura como requisito clave para el éxito.
Por Guillermo Malpica, Director Ejecutivo en Alianza In México
México se encuentra en una coyuntura vital para su futuro en el mediano y largo plazo. Por un lado, el panorama internacional presenta un escenario donde la crisis es múltiple y el riesgo una constante. En este escenario global, cualquier estrategia a nivel personal, empresarial o nacional debe considerar esta realidad para navegar con éxito en los tiempos actuales.
Por otro lado, en materia económica hay indicadores que muestran una desaceleración de la economía nacional en línea con un modesto crecimiento mundial y una desaceleración de la economía de Estados Unidos, destino de más del 80% de las exportaciones de México. Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el crecimiento mundial para 2024 será de 3.2% y para 2025 de 3.3%. Para México, el crecimiento estimado en 2024 y 2025 es 2.2% y 1.6%, respectivamente (FMI), mientras que en Estados Unidos las estimaciones son de 2.5% y 2.0% (Bankinter).
Más aún, la oportunidad que se presenta para nuestro país por el llamado nearshoring, nos pone frente a una alternativa para salir adelante a través de un impulso al sector externo y las inversiones extranjeras. Todo el mundo habla del nearshoring y de los beneficios potenciales para México, entre otros países, pero nadie se ha puesto de acuerdo sobre cómo medirlo formalmente y nadie puede decir con certeza si se está aprovechando y cuánto durará. Lo que sabemos con certeza es que el sector externo es históricamente una variable relevante en la economía mexicana y que las inversiones extranjeras están en niveles récord, si bien un gran componente de estas se relaciona con reinversiones, más que nuevas inversiones.
También se tiene el pulso, a través de las oficinas federales y estatales de atracción de inversiones, que es creciente el interés de compañías de todo el mundo por invertir en México. Pero para materializar los potenciales beneficios se requiere estar bien preparado y dar las señales correctas hacia el exterior.
Y acá es donde tanto la infraestructura logística como los servicios logísticos juegan un papel central para aprovechar las oportunidades. El Índice de Desempeño Logístico (LPI) del Banco Mundial cubre 139 países y mide la facilidad para establecer nexos confiables en la cadena de suministro y los factores estructurales que permiten hacerlo. México ocupa el lugar 66 en el LPI del 2023, y en la variable de eficiencia de las aduanas cae al lugar 84. Estos datos duros nos indican las enormes áreas de oportunidad que existen en el sector logístico mexicano.
La administración entrante en México tendrá el enorme reto de trabajar en las variables que hacen eficiente nuestro sector logístico, empezando por la digitalización de procesos y la profesionalización del personal aduanero, pasando por la inversión en infraestructura logística, la seguridad en carreteras, el combate a la corrupción y la certidumbre jurídica. Su plan de desarrollar nuevos polos de bienestar que hagan llegar nuevas oportunidades de crecimiento con progreso social a todas las regiones de México apunta en el papel a atender algunas de estas variables. Será muy interesante dar seguimiento a cómo los planes se materializan en políticas públicas articuladas y acciones concretas.
