Añadir casa al carrito

Comprarla toma minutos; entregarla, semanas. Detrás de una casa prefabricada hay una compleja logística de aduanas, grúas e instalación que eleva su costo final.
Por Enrique López
Estamos acostumbrados a que el e-commerce nos entregue productos en poco tiempo, haciéndonos creer que la distancia es lo de menos, todo desde la pantalla de nuestro celular. Pero en 2025, el carrito de compras llegó a un nuevo extremo: La vivienda prefabricada.
Estructuras metálicas de 7.5 toneladas, de 40 pies, fabricadas en plantas de Guangdong o Zhejiang, equipadas y listas para usar.
Este fenómeno es la colisión de dos crisis: la de la vivienda en México, cuyo déficit supera los 8 millones de unidades según la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI, 2024), y la de la industrialización de la construcción modular china, que ha convertido a plataformas como AliExpress, Alibaba y Amazon en escaparates de viviendas ensamblables desde mil 500 dólares. La pregunta que importa para la industria logística y el comercio exterior no es si las casas prefabricadas son bonitas o no. La pregunta es si la cadena de suministro del país está preparada para moverlas.

La crisis habitacional mexicana

Para entender por qué los mexicanos están comprando viviendas prefabricadas, hay que entender primero el muro al que se enfrentan. Según datos del Indicador Banorte de Precios de Vivienda, el metro cuadrado en México cerró 2025 con un precio promedio nacional de 31,366 pesos, con incrementos anuales del 4.9%. En la Ciudad de México, ese número asciende a 57 mil 672 pesos por metro cuadrado; en Monterrey, impulsada por el boom del nearshoring, el metro cuadrado de vivienda nueva en preventa alcanzó los 86,000 pesos en 2025, un alza del 67.9% respecto a 2020.
El encarecimiento no es un fenómeno aislado. Entre 2019 y 2025, el precio por metro cuadrado prácticamente se duplicó: de mil 882 a 20 mil 688 pesos en promedio nacional, mientras el salario real de los trabajadores apenas se movió. En 2025, el 48.5% de las viviendas registradas tiene menos de 60 metros cuadrados, y las unidades de menos de 45 metros cuadrados ganaron terreno para representar el 10.3% de la producción total.
Karla Miller, una joven de La Paz, Baja California Sur, se volvió viral en TikTok y YouTube en 2025 al documentar la compra, importación e instalación de una casa prefabricada adquirida en AliExpress por aproximadamente 133,000 pesos mexicanos. La cifra suena tentadora comparada con más del millón y medio que cuesta el departamento promedio en su entidad, cuyas rentas, según la Sociedad Hipotecaria Federal, llegaron a consumir hasta el 50% del presupuesto familiar en 2024.
Al costo de la unidad en AliExpress hay que sumar lo que la industria del comercio exterior denomina «la segunda factura»: el conjunto de gastos que solo se materializan cuando la mercancía toca suelo mexicano. Al final, el costo total, sin incluir el terreno, ascendió a aproximadamente 700 mil pesos. La casa que parecía costar 133 mil pesos terminó siendo un proyecto de tres cuartos de millón de pesos. El precio de fábrica es solo la primera capa del gasto real, aunque sigue siendo rentable en precio… pero ¿Vale la pena?

La cadena de suministro detrás del sueño

Importar una casa prefabricada implica mucho más que comprarla al fabricante. Detrás de la operación participan distintos especialistas que hacen posible que la vivienda llegue desde el país de origen hasta su instalación final.
El proceso comienza con el fabricante, quien define las condiciones de venta y entrega. Posteriormente, entra en acción el freight forwarder, encargado de coordinar el transporte internacional y la logística marítima.
Una vez que la mercancía llega a México, el agente aduanal realiza los trámites de importación y el despacho en aduana, paso indispensable para que la carga pueda ingresar legalmente al país. Después, un transportista especializado se encarga del traslado terrestre hasta el lugar de destino, considerando las dimensiones y características de la estructura.
El proyecto concluye con el montaje, donde intervienen grúas y personal especializado para ensamblar la vivienda sobre una cimentación previamente preparada. Este último paso puede realizarse en cuestión de horas o extenderse varios días, dependiendo del modelo y de las condiciones del terreno.
Las casas prefabricadas no son una solución masiva para la crisis habitacional de México, y el proceso que debe seguirse para instalarlas es un mapa detallado de todos los puntos de fricción que enfrenta la modernización logística del país.
El e-commerce ha logrado que comprar una casa sea tan fácil como añadirla al carrito. La logística aún no ha logrado que recibirla sea igual de sencillo. Esa brecha es, en términos de comercio exterior, el negocio del próximo ciclo.