Betsabé Rocha: La mujer detrás de la estrategia económica de NL
Desde la Secretaría de Economía, Betsabé Rocha impulsa una agenda enfocada en inversión, competitividad y desarrollo de talento, consolidando a Nuevo León como uno de los estados más dinámicos del país.
Por Javier Cendejas
Con una trayectoria construida entre el sector público y la iniciativa privada, Betsabé Rocha se ha consolidado como una de las voces clave en la estrategia económica de Nuevo León. Licenciada en Comercio Internacional por el Tecnológico de Monterrey y maestra en Administración con especialidad en Negocios Internacionales por la Universidad Regiomontana, ha dedicado buena parte de su carrera a impulsar políticas y proyectos enfocados en fortalecer la competitividad del estado, promover la proveeduría local y atraer inversión nacional y extranjera. Su formación académica y experiencia profesional han estado siempre vinculadas al comercio exterior, la logística y el desarrollo productivo.
A lo largo de más de una década en el servicio público, Rocha ha liderado iniciativas relacionadas con inteligencia de mercados, desarrollo de cadenas productivas y programas de capacitación para mejorar la competitividad de las empresas. Hoy, como Secretaria de Economía de Nuevo León, platicó con Latitudex sobre su visión centrada en la innovación, el talento local y la colaboración entre gobierno, empresas y academia para consolidar una economía más competitiva, incluyente y con mayores oportunidades para emprendedores y empresas del estado.
Betsabé, tienes una trayectoria importante en el sector público y privado. ¿Cómo fue ese camino profesional que te llevó a encabezar hoy la Secretaría de Economía de Nuevo León?
Siempre lo cuento como un caso de éxito personal, porque creo firmemente que cuando encuentras tu propósito de vida y aquello que te apasiona, el camino se va acomodando. En mi caso, desde muy temprano descubrí que el comercio exterior era algo que me motivaba muchísimo.
Mi formación profesional está ligada precisamente al import-export. Empecé trabajando en la iniciativa privada, en una empresa con operaciones logísticas y maquiladoras enfocadas totalmente al comercio internacional. Ese mundo me atrapó desde el principio.
Sin embargo, en algún momento me pregunté cómo podía aportar un poco más. No solo desde el comercio como actividad empresarial, sino desde la política pública. Fue entonces cuando decidí tocar puertas en el sector público.
Este año cumplo veinte años de servicio público. Mi primera oportunidad fue en la Secretaría de Economía, en un área de desarrollo de proveedores. En ese momento ni siquiera tenía claro qué haría exactamente, pero sabía que quería estar ahí. Desde esa posición comenzamos a trabajar con empresas extranjeras para identificar cadenas de valor, detectar necesidades de proveeduría y promover la sustitución de importaciones o incluso atraer nuevas inversiones.
Recuerdo que cuando llegué buscaban ingenieros hombres para el puesto. Yo no cumplía con ninguno de esos requisitos, pero tenía muchas ganas de aprender. Ese primer equipo de trabajo me enseñó muchísimo: aprendí a leer planos industriales, a entender especificaciones técnicas, procesos de manufactura y todo lo que se requiere para vincular proveedores con empresas globales.
Con el tiempo avancé hacia el área de inversión extranjera, un tema que me apasiona profundamente porque implica promover algo en lo que creo muchísimo: nuestro estado. Nuevo León es un producto muy fácil de vender cuando conoces su potencial. Aunque representamos apenas alrededor del cuatro por ciento de la población del país, somos una verdadera palanca de desarrollo para México.
En ese proceso también tuviste experiencia fuera del sector público. ¿Qué aprendiste de esa etapa?
Fue una etapa muy enriquecedora. En algún momento decidí salir del gobierno para dirigir un clúster industrial, en el sector de electrodomésticos. Esa experiencia me permitió vivir lo que llamamos la triple hélice: la relación entre gobierno, empresas y academia.
Ahí pude trabajar directamente con las empresas, entender sus necesidades desde dentro y colaborar con ellas en proyectos concretos. Fue una experiencia muy valiosa porque me permitió ver la realidad empresarial desde otra perspectiva.
Posteriormente regresé al sector público, pero ahora en el municipio de Monterrey, en el área de desarrollo económico. Esa etapa cambió por completo mi visión del gobierno, porque el municipio es el nivel más cercano a la ciudadanía.
Ahí entendí algo fundamental: las políticas públicas no solo se diseñan, también se miden por el impacto que tienen en la vida de las personas. Empezamos a trabajar con indicadores, con KPIs, con métricas claras para entender cómo cada programa podía mejorar realmente la vida de una comunidad.
Después tuve la oportunidad de reincorporarme al Gobierno del Estado y eventualmente asumir la responsabilidad de la Secretaría de Economía. Hoy siento que todo ese recorrido tuvo sentido, porque cada experiencia me permitió entender mejor cómo funciona el ecosistema económico.
Nuevo León vive hoy uno de sus mejores momentos en términos económicos. ¿Cómo se explica ese liderazgo?
La inversión extranjera es uno de los grandes detonadores del desarrollo económico. Pero algo muy importante para nosotros es cuidar a las empresas que ya están aquí. Lo que llamamos el aftercare: el seguimiento permanente a las empresas que ya apostaron por Nuevo León.
Hoy tenemos más de 400 proyectos de inversión en cartera y aproximadamente la mitad corresponden a expansiones de empresas que ya operan en el estado. Para mí eso es la mejor encuesta de satisfacción posible. Cuando una empresa decide reinvertir es porque le ha ido bien.
Además, Nuevo León tiene algo muy particular: un ecosistema completo. Las empresas encuentran infraestructura industrial de primer nivel, talento especializado, proveedores de servicios profesionales y un ambiente de colaboración muy sólido.
También existe una gran estabilidad laboral. Muchas empresas llegan con cierta preocupación sobre cómo funcionará el tema sindical, pero cuando conocen el modelo de trabajo que existe en el estado se dan cuenta de que hay una relación muy madura entre empresas y trabajadores.
Todo esto es resultado de un trabajo conjunto entre gobierno, empresas, cámaras empresariales y clústeres. Ese ecosistema es una de nuestras mayores fortalezas.
En los últimos años se ha hablado mucho del nearshoring. ¿Cómo impactó este fenómeno en Nuevo León?
Después de la pandemia vimos un boom muy importante entre 2022 y 2024. Muchas empresas comenzaron a replantear sus cadenas de suministro y buscaron acercarse a Estados Unidos, que sigue siendo el principal socio comercial para México.
En ese contexto, Nuevo León se convirtió en un destino natural para nuevas inversiones. Tuvimos cifras históricas de inversión extranjera directa y una gran demanda de espacios industriales.
Incluso en 2025, a pesar de la incertidumbre geopolítica global, seguimos viendo números muy positivos. La realidad es que el mundo de los negocios cambió y las empresas que se adaptan más rápido a los cambios son las que logran mantenerse competitivas.
Las crisis muchas veces funcionan como una resistencia que nos obliga a mejorar. Siempre digo que es como la resistencia del aire en un avión: sin ella no podrías elevarte. Y algo similar ha pasado con nuestra economía.
¿Cuál dirías que es la principal ventaja competitiva de Nuevo León frente a otros estados?
La proximidad con Estados Unidos es un factor clave. Siempre lo digo: hay países completos que darían lo que fuera por tener los catorce kilómetros de frontera que tenemos nosotros.
Pero no es solo geografía. También está la infraestructura logística, las aduanas modernizadas, las carreteras, los parques industriales y la conectividad con los principales mercados.
A eso se suma el ecosistema empresarial. Las empresas no llegan solo por costos, llegan porque aquí encuentran a sus proveedores, a su talento y a un entorno de negocios muy sólido.
También tenemos un gran hub educativo con universidades de primer nivel que constantemente están formando talento para la industria.
Y finalmente está la calidad de vida. Nuevo León es una ciudad industrial, pero también una ciudad cosmopolita donde la gente puede desarrollarse profesionalmente y tener buenas condiciones de vida.
Los clústeres han sido una política pública importante en el estado. ¿Cómo han contribuido al desarrollo económico?}
Los clústeres surgieron hace casi veinte años como una estrategia para organizar mejor la colaboración entre empresas, academia y gobierno.
Hoy tenemos una economía muy diversificada: automotriz, electrodomésticos, software, energía, turismo, agroindustria, entre muchos otros sectores. Los clústeres permiten identificar necesidades específicas y generar soluciones conjuntas.
Un ejemplo muy claro fue el clúster automotriz. En su momento detectamos que existía una cadena de proveeduría muy robusta para vehículos, pero no había una armadora de autos ligeros. Ese diagnóstico fue clave para impulsar proyectos que posteriormente llevaron a la llegada de Kia.
Ese es el valor de los clústeres: permiten detectar oportunidades, generar proyectos estratégicos y coordinar esfuerzos entre muchos actores.
Has visitado muchas plantas industriales. ¿Qué te ha dejado esa experiencia?
Para mí es la mejor maestría que existe. Cuando visitas una planta industrial, los datos dejan de ser números y se convierten en historias reales.
Las empresas nos abren sus puertas y nos permiten entender qué necesitan, qué retos enfrentan y cómo podemos ayudarlas desde el gobierno.
La Secretaría de Economía del Estado no tiene trámites como la federal. Nuestro papel es generar valor, acompañar a las empresas y resolver problemas.
Por eso es tan importante estar cerca de la industria. Escuchar directamente a quienes están produciendo, exportando y generando empleo.
Para cerrar, ¿qué mensaje le darías a los jóvenes emprendedores que quieren apostar por Nuevo León?
Nuevo León es, sin duda, tierra de emprendimiento. Aquí existe una mentalidad muy clara: lo que no existe, lo podemos crear.
Tenemos universidades, empresas, cámaras, clústeres y un gobierno que busca acompañar a quienes quieren emprender. Es un ecosistema muy completo.
El mensaje es claro: en Nuevo León estamos abiertos a las inversiones, a las ideas y al talento. Queremos seguir siendo un motor de desarrollo para México y demostrar que cuando el ecosistema trabaja unido, las cosas suceden.
