José Medina Mora: México en movimiento empresarial

Para el Presidente del CCE, en medio de la incertidumbre global, México debe consolidarse desde su fortaleza regional y convertir oportunidades en inversión real y crecimiento sostenido.

 

Por Javier Cendejas

Con una trayectoria construida desde la base del empresariado organizado, José Medina Mora ha recorrido un camino que refleja disciplina, visión y compromiso con el desarrollo económico del país. Su paso por Coparmex —desde el ámbito local en Jalisco hasta la presidencia nacional— le permitió entender a profundidad los retos estructurales que enfrentan las empresas en México, así como la importancia de construir una voz colectiva capaz de incidir en políticas públicas y condiciones de mercado.

Hoy, al frente del Consejo Coordinador Empresarial, lidera una de las posiciones más relevantes del sector privado en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, presiones comerciales y oportunidades como el nearshoring. Platicó con Latitudex de cómo desde el CEE, impulsa una agenda que busca fortalecer la competitividad del país, detonar la inversión y consolidar al empresariado como un actor clave en la transformación económica y social de México.

¿Qué aprendizajes de tu trayectoria han sido clave para liderar al empresariado mexicano?

A lo largo de mi trayectoria en organismos empresariales, desde Coparmex en Jalisco hasta la presidencia nacional y ahora en el CCE, he entendido que la representación empresarial implica una gran responsabilidad: pensar más allá de los intereses individuales y enfocarse en el bien común. Esta experiencia me permitió ver que muchos de los grandes temas que afectan a las empresas —como la seguridad, el Estado de Derecho o las condiciones para competir— no pueden resolverse de manera aislada. Es precisamente a través de los organismos donde se logra construir una voz colectiva que dialogue con las autoridades y genere condiciones más favorables para todos. Ese aprendizaje ha sido fundamental: representar no es imponer, es articular, escuchar y buscar soluciones que beneficien al conjunto del sector productivo.

¿Cómo se construye una agenda común entre tantos organismos con intereses distintos?

El CCE es un espacio donde convergen 14 organismos empresariales con naturalezas, sectores y prioridades muy distintas. Desde cámaras industriales hasta organismos financieros, turísticos y comerciales, cada uno tiene su propia agenda y sus propios retos. Lo que hacemos desde el CCE no es uniformar esas agendas, sino respetarlas e impulsarlas, entendiendo que son complementarias. La clave está en identificar los puntos de coincidencia, esos temas transversales donde varias industrias se ven afectadas o beneficiadas, y trabajar de manera coordinada. Es una labor de diálogo constante, de generar consensos y de construir acuerdos sin perder la identidad de cada organismo.

¿Qué tan preparado está México ante un entorno global incierto?

Hoy vivimos un contexto internacional complejo, marcado por conflictos geopolíticos y tensiones comerciales que impactan directamente en las economías. México no está exento, pero ha demostrado resiliencia. Parte de esa fortaleza radica en nuestra posición geográfica y en nuestra integración con Norteamérica. Ser parte de una región que concentra cerca del 30% del PIB mundial nos da una ventaja competitiva importante. Además, existe una coordinación creciente entre el sector privado de México, Estados Unidos y Canadá para fortalecer el tratado comercial, mantener el libre comercio y asegurar condiciones que favorezcan a las empresas de los tres países. Esa integración es una de nuestras principales defensas ante la incertidumbre global.

¿Qué condiciones necesita México para atraer más inversión?

Para que llegue inversión, tanto nacional como extranjera, se requieren condiciones muy claras. La primera es la certeza jurídica: que las reglas sean claras y no cambien a mitad del camino. Cuando una empresa invierte, necesita saber que las condiciones bajo las cuales tomó esa decisión se mantendrán. La segunda es la seguridad, porque sin un entorno seguro es muy difícil operar. La tercera es la energía, que hoy se ha vuelto un factor crítico; sin ella, simplemente no llegan nuevos proyectos. Y la cuarta es el acceso al agua, que cada vez es más relevante. Si logramos garantizar estos elementos, podemos generar confianza, y la confianza es lo que detona la inversión.

¿México debe atraer nueva inversión o fortalecer la existente?

Ambas son importantes y no son excluyentes. Es positivo que las empresas que ya están en México reinviertan sus utilidades, porque eso habla de confianza en el país. Sin embargo, también necesitamos atraer inversión nueva, proyectos que amplíen la base productiva. El gran reto está en detonar la inversión nacional, que es significativamente mayor que la extranjera. Si logramos activar ese motor interno, el impacto en la economía sería mucho más profundo.

¿Por qué se están perdiendo oportunidades de inversión?

Hemos identificado casos concretos donde proyectos importantes no se concretaron en México, y la principal razón ha sido la falta de energía. Empresas que estaban interesadas en instalarse en el país optaron por otras regiones donde sí podían garantizar el suministro energético a largo plazo. Esto nos deja una lección muy clara: si no resolvemos este tema, seguiremos perdiendo oportunidades. El talento está, la ubicación es estratégica, pero sin energía no hay inversión.

¿Cómo integrar a más empresas a la formalidad?

La informalidad en México es un fenómeno complejo que no se puede abordar únicamente desde la sanción. Más bien, hay que entender por qué ocurre y generar condiciones para que sea más fácil ser formal que informal. Dos elementos son clave: facilitar la bancarización y digitalizar las transacciones. En otros países, abrir una cuenta bancaria o registrar operaciones es mucho más sencillo, lo que incentiva la formalidad. Además, reducir el uso de efectivo ayuda a que las operaciones queden registradas. Si logramos avanzar en estos frentes, podremos integrar a más personas y negocios a la economía formal.

¿Qué papel juega el talento en la competitividad del país?

El talento es uno de los mayores activos de México, pero también uno de sus mayores retos. La educación es fundamental, pero hemos visto un rezago en su calidad. Por eso, desde el sector empresarial hemos impulsado modelos como la formación dual, que combina la educación con la experiencia en la empresa. Este esquema permite que los jóvenes desarrollen habilidades prácticas y se integren más rápidamente al mercado laboral. El talento existe; lo que necesitamos es generar las oportunidades para que se desarrolle y se quede en el país.

¿Qué responsabilidad debe asumir el empresario mexicano hacia el futuro?

El empresario no puede ser ajeno a la realidad social del país. En México, millones de personas viven en condiciones de pobreza, y esa realidad también se refleja dentro de las empresas. Por eso, la responsabilidad social comienza al interior: mejorar las condiciones salariales, promover la educación y cuidar la salud de los colaboradores. Pero también implica actuar hacia afuera, en la comunidad, participando en iniciativas que contribuyan al bienestar social. Es una visión integral donde la empresa no solo genera valor económico, sino también valor social.

¿Es momento de diversificar mercados o fortalecer Norteamérica?

Nuestra principal relación comercial es con Norteamérica, y debemos fortalecerla. Sin embargo, eso no significa cerrar la puerta a otros mercados. México tiene una red amplia de tratados comerciales que representan una gran oportunidad. La diversificación debe verse como un complemento, no como un reemplazo. Podemos crecer en otros mercados sin debilitar nuestra relación con Estados Unidos y Canadá.

¿Qué impacto tiene el alto costo logístico en México?

Los costos logísticos en México son un factor que afecta directamente la competitividad. Existen cuellos de botella en carreteras, puertos, aeropuertos y aduanas que encarecen las operaciones y ralentizan el comercio. Si no resolvemos estos problemas, corremos el riesgo de perder inversiones frente a otros países que sí han avanzado en infraestructura. Por eso es tan importante la inversión en este rubro, ya que puede marcar una diferencia significativa en la productividad del país.

¿Cómo es la relación del CCE con el gobierno actual?

Existe una relación de diálogo y colaboración. Hemos encontrado coincidencias en prioridades como la reactivación de la inversión, lo que ha permitido trabajar de manera conjunta para destrabar proyectos. Este tipo de coordinación es fundamental para avanzar, ya que el desarrollo económico requiere tanto del sector público como del privado.

¿Qué mensaje le das a los jóvenes emprendedores?

A los jóvenes les diría que se animen a emprender. México necesita emprendedores que generen nuevas empresas y nuevas oportunidades. Muchas de las grandes compañías que hoy conocemos comenzaron como pequeños proyectos impulsados por una idea. Hoy existen más herramientas, más acceso a financiamiento y más acompañamiento que antes. Emprender es un reto, pero también una gran oportunidad para contribuir al crecimiento del país.