Transformar para competir: la apuesta del occidente mexicano

Frente a un entorno cambiante, las empresas de nuestra región consideramos importante transformar los procesos necesarios para fortalecer nuestro lugar en el mundo.

 

Por Miguel Ángel Landeros, Presidente en COMCE Occidente

El comercio exterior vive una etapa de reconfiguración profunda. Fenómenos como el nearshoring, la digitalización de las cadenas productivas, la transición energética y las tensiones geopolíticas están modificando los flujos del intercambio global. Para México —y en particular para el Occidente— esta coyuntura representa tanto un desafío como una oportunidad histórica.

Desde el COMCE Occidente, hemos insistido en que debemos actuar con visión. Los cambios no pueden tomarnos por sorpresa; tenemos que anticiparnos y convertirlos en ventajas competitivas.

El Occidente mexicano cuenta con condiciones únicas: una base exportadora diversificada, talento técnico y universitario en expansión, y un ecosistema empresarial capaz de articularse entre industria, academia y gobierno. Esta combinación nos permite no solo resistir las presiones externas, sino prepararnos para competir con estrategias propias.

Los ajustes en las cadenas globales han revelado la urgencia de fortalecer nuestra infraestructura logística, formar talento especializado y eficientar trámites para las empresas con actividad internacional. En este escenario, el reto no es solo mover productos: es mover conocimiento, innovación y eficiencia.

En los últimos años hemos visto ejemplos claros de adaptación. La industria agroalimentaria, impulsada por productos con denominación de origen como el tequila o el agave, ha consolidado presencia en Asia, Medio Oriente y Europa. La manufactura avanzada y las empresas de tecnología han incorporado automatización y trazabilidad digital en sus procesos. Incluso las PyMES, tradicionalmente rezagadas en materia de exportación, están encontrando nuevos espacios gracias a la capacitación y vinculación promovidas por nuestro organismo.

Uno de los ejes prioritarios para el COMCE Occidente es precisamente fortalecer a las pequeñas y medianas empresas (PyMES), que representan el corazón productivo de Jalisco y del Occidente mexicano. Su participación en el comercio internacional es indispensable para construir una economía más equilibrada y resiliente. Por ello, trabajamos en vincularlas con nuevas tecnologías, herramientas digitales e inteligencia artificial, elementos que hoy son decisivos para su competitividad y su integración a las cadenas de valor globales.

Desde COMCE, promovemos programas de acompañamiento, asesoría técnica y encuentros empresariales que permitan a las PyMES acceder a mercados internacionales, certificar sus procesos y generar alianzas estratégicas con grandes corporativos.

En COMCE Occidente hemos impulsado misiones empresariales a países como Japón, Vietnam, India y Portugal, con el propósito de abrir nuevos canales de comercio y reducir la dependencia del mercado estadounidense. Estas acciones se fortalecen mediante la colaboración con organismos homólogos como la Cámara de Comercio e Industria Luso-Mexicana (CCILM) o la Indian Chamber of Commerce (ICC), con quienes compartimos el compromiso de construir puentes empresariales sostenibles.

Nuestro papel es claro: conectar empresas, autoridades y contrapartes regionales, nacionales e internacionales para construir una competitividad compartida. A través de foros con distintos sectores dentro de la cadena de valor, programas de capacitación y mesas de trabajo, acompañamos a las empresas en temas de certificación, logística y sostenibilidad, promoviendo además la integración de cadenas de proveeduría locales al ecosistema del nearshoring.

El principal aprendizaje que deja este proceso es que la transformación no puede verse como una reacción temporal, sino como una estrategia permanente. Las empresas que entienden el cambio como oportunidad son las que hoy están trazando el nuevo mapa del comercio mexicano.

Desde Occidente, demostramos que la competitividad no se impone: se construye con visión, colaboración y constancia. Y mientras el mundo redefine sus rutas comerciales, nuestra región consolida un liderazgo que no teme transformarse —ni abrirse al diálogo internacional— para seguir compitiendo en el mercado global.