Mujeres al volante: Transformando el transporte de carga en México

Crece 23% en 2024  la participación de las mujeres en el autotransporte federal.

Por Giovanna Rojas 

Las mujeres al volante no sólo conducen camiones, también abren caminos para muchas más. En un sector históricamente dominado por hombres, cada vez más mujeres mexicanas están tomando el control de vehículos de carga pesada, redefiniendo los estereotipos y demostrando que la capacidad para conducir un camión de 18 ruedas no tiene género.

De acuerdo al más reciente reporte de la Dirección General del Autotransporte Federal (DGAF) de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), al cierre del 2024, habían 6,738 mujeres con licencia federal vigente, un crecimiento del 23.6% frente a lo registrado en 2023.

A pesar de este avance en la participación de las mujeres al volante, datos de la dependencia revelan que las mujeres representan apenas el 0.9% de las 785 mil 441 licencias de choferes activas en el autotransporte federal, por lo que aún falta un largo camino por recorrer.

De acuerdo al sitio Data México, el salario promedio de un conductor de trailer es de 7 mil 840 pesos mensuales, trabajando alrededor de 48 horas a la semana. Sin embargo, el sueldo depende de las rutas que tome y el tiempo que maneje, por lo que podría llegar a ganar más de 40 mil pesos mensuales, además en ocasiones reciben remuneraciones adicionales.

Además, el sitio refiere que mientras que los choferes hombres tienen un salario promedio de 7 mil 860 pesos, las choferes mujeres ganan 5 mil 930 pesos.

 

Ventajas competitivas

La escasez de operadores calificados de transporte de carga en México y América Latina ha obligado a la industria a buscar nuevos talentos como una solución al déficit de 60 mil operadores en la industria del autotransporte en México, atrayendo y propiciando la incorporación de las mujeres, de acuerdo con Augusto Ramos, Secretario General de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar).

“Hay mucho trabajo que tenemos que hacer ahí también para hacer atractiva esta profesión para ellas y que estén las condiciones óptimas también para que puedan laborar dignamente”, dijo Ramos durante un evento realizado por la Organización Mundial de Ciudades y Plataformas Logísticas (OMCPL).

El Secretario General de la Canacar agregó que esta situación se repite a nivel internacional, pues solamente el 6% de las mujeres en todo el mundo están conduciendo los vehículos de carga y de pasaje; en Estados Unidos, es el 8%; pero en México no llega ni al 1%.

Buscan romper barreras en las carreteras mexicanas

La participación de mujeres en este sector sigue en aumento impulsada principalmente por armadoras y organismos que han buscado promover la equidad de género.

Además, han surgido programas específicos para promover la participación femenina. La iniciativa «Mujeres al Volante», impulsada por CANACAR en colaboración con la SCT, ofrece becas para la capacitación de nuevas operadoras y promueve la adaptación de espacios seguros en las principales rutas del país.

Otro de los proyectos destacados es el impulsado por la Asociación de Mujeres Operadoras de Vehículos de Carga (AMO) y la armadora Scania con la iniciativa “Conductoras Scania” en Tijuana, Baja California. A lo largo de tres años, han graduado a tres generaciones de mujeres, y el 95% de ellas ya se ha incorporado a empresas transportistas que confían en esta iniciativa.

Un factor que ha facilitado la incorporación de más mujeres al sector es la modernización de las unidades de transporte  Los nuevos tractocamiones cuentan con sistemas de dirección asistida y transmisiones automatizadas que reducen el esfuerzo físico necesario para su operación.

Sin embargo, a pesar de los avances, las mujeres transportistas enfrentan retos adicionales, como la seguridad, que sigue siendo una preocupación fundamental, especialmente en rutas que atraviesan zonas con altos índices de delincuencia.

Las mujeres transportistas de México no sólo están conduciendo vehículos de carga; están impulsando un cambio significativo en uno de los sectores más tradicionales y estratégicos para la economía nacional.