Aranceles y exportaciones: el desafío automotriz
Ante la amenaza arancelaria de Donald Trump, ¿qué fabricantes y países son más vulnerables y qué cambios podrían implementar para mitigar el impacto?
Por Maritza de la Garza
En la mira
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso aranceles del 25% a las importaciones de vehículos desde México y Canadá.
Tras esta orden y las reuniones entre los gobiernos de México y Estados Unidos, la Casa Blanca anunció una pausa temporal para México, mientras que los aranceles ya están vigentes para Canadá.
Sin embargo, la incertidumbre afecta la planeación de las empresas automotrices, pues la administración estadounidense ha advertido que las tarifas podrían aumentar hasta un 50% en el futuro.
Amenaza para la industria automotriz norteamericana
El arancel propuesto podría complicar seriamente a muchas empresas del sector, ya que una parte significativa de las exportaciones de automóviles de México y Canadá se dirige al mercado estadounidense.
Según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) y la Asociación Canadiense de Fabricantes de Vehículos, alrededor del 90% de las exportaciones de estos países tienen como destino Estados Unidos.
Un informe del banco de inversión Benchmark Co. estimó que el precio promedio de un automóvil en Estados Unidos, tras los aranceles, aumentaría a 54,500 dólares, un 12 % más que en 2024.
Efecto dominó en la cadena de suministro
Los aranceles afectan a todo el ecosistema automotriz, desde el costo de producción hasta la distribución de vehículos.
Los altos costos de producción podrían llevar a la redistribución de la fabricación o a la reducción del volumen de ensamblaje. Por su parte, el transporte y la distribución enfrentarían tarifas más elevadas, afectando la rentabilidad y los tiempos de entrega.
Además, los procesos aduaneros se volverían más lentos y costosos, encareciendo aún más la llegada de automóviles a Estados Unidos.
Los concesionarios en EE. UU. enfrentarían el dilema de absorber parte del costo arancelario o trasladarlo al consumidor, lo que podría reducir la demanda de vehículos.
Ante este escenario, las automotrices buscarían estrategias para mitigar el impacto, como la relocalización de la producción, la renegociación de acuerdos comerciales o incluso la reducción del volumen de exportaciones.
Un caso práctico
Tomemos como ejemplo la Chevrolet Equinox 2025. Actualmente, la versión LT de este SUV tiene un precio base de 28,600 dólares (aproximadamente 572,000 pesos, considerando un tipo de cambio de 20 pesos por dólar).
Con el nuevo arancel del 25%, el costo de importación aumentaría en 7,150 dólares (unos 143,000 pesos), elevando su precio final a 35,750 dólares o 715,000 pesos.
Este incremento haría que los autos fabricados en México fueran menos competitivos en Estados Unidos, reduciendo las opciones para los consumidores y afectando la demanda.
Además, obligaría a fabricantes como GM a replantear su estrategia de precios o incluso considerar ajustes en su producción para mitigar el impacto.
¿Quiénes son los más afectados en México?
Según Expansión, las armadoras más expuestas son Toyota, Ford, Stellantis, General Motors y Honda, que envían más del 75% de su producción a Estados Unidos.
KIA y Volkswagen exportan entre el 50% y el 74%, mientras que BMW, Mercedes-Benz, Nissan y Audi envían menos del 50%.
De acuerdo con el mismo medio, entre las armadoras más vulnerables se encuentran Ford, que exporta el 93 % de su producción a Estados Unidos (358,366 autos), y General Motors, que envía el 84% (711,592 autos).
Al final, un arancel del 25% encarecería modelos, afectaría las ventas y presionaría a las compañías a ajustar su producción o buscar nuevos mercados.
¿Cómo se ven las exportaciones de autos?
Según datos de Reuters, el número de automóviles exportados de México a Norteamérica de enero a julio de 2024, por fabricante, es el siguiente:
- General Motors: 354,723 unidades
- Ford Motor: 195,595 unidades
- Nissan: 181,587 unidades
- Stellantis: 174,476 unidades
- Toyota: 115,715 unidades
- Volkswagen: 109,735 unidades
- Honda: 105,713 unidades
- KIA: 91,720 unidades
- Mazda: 67,180 unidades
- Audi: 38,525 unidades
Adaptarse o frenar
Los aranceles estadounidenses a los automóviles mexicanos afectarían tanto a fabricantes como a proveedores globales, incluyendo firmas europeas, japonesas y surcoreanas.
Empresas como Bosch y Continental han buscado estrategias para mitigar el impacto, explorando opciones para reubicar parte de su producción.
Mientras tanto, Nissan —que exporta aproximadamente 320,000 vehículos al año desde México— evalúa trasladar su manufactura a otros países si los aranceles se mantienen.
Otros fabricantes ya están tomando medidas. Mazda busca diversificar sus exportaciones hacia Brasil y Argentina, mientras que General Motors analiza trasladar parte de su producción de México a Estados Unidos.
En contraste, BMW y Audi han reducido su dependencia del mercado estadounidense, enviando menos del 40% de su producción.
Nissan también ha disminuido su exposición, con menos del 50% de sus exportaciones dirigidas a ese país y un enfoque sólido en el mercado interno.
Futuro incierto
El arancel del 25% podría sacudir la industria automotriz en Norteamérica, elevando costos, afectando la producción en México y reduciendo la competitividad.
La incertidumbre ya influye en las decisiones de inversión y, si las tarifas se mantienen o aumentan, las automotrices podrían ajustar su estrategia, recortar exportaciones o subir precios, redefiniendo así el mercado.
