Las necesidades energéticas y tecnológicas de México frente a la revolución de la Inteligencia Artificial
Para competir en esta nueva era de cambio, el país debe fortalecer su infraestructura energética y tecnológica, fomentar la colaboración público-privada y adoptar un enfoque sostenible e innovador.
Por Gustavo Nieto Michelis, Director de Tecnología e Innovación en Kualion Energía
México está en la antesala a enfrentar un desafío crítico: adaptar su infraestructura energética y tecnológica para hacer frente a la revolución que trae la Inteligencia Artificial (IA).
La IA se ha convertido en el cohete de una nueva revolución tecnológica e industrial, impactando a todas las industrias del mundo, desde la manufactura y el comercio hasta la logística y el transporte. Estamos viviendo uno de los cambios más significativos e importantes en la historia.
Sin embargo, esta revolución trae consigo una demanda energética sin precedentes y un reto enorme para muchos países como México, que necesitan fortalecer su infraestructura energética para hacer frente a este gran cambio.
Infraestructura energética: El cimiento de la IA
La adopción de la IA requiere un suministro eléctrico robusto, confiable y sostenible. Empresas como Google han apostado por la energía nuclear para alimentar sus centros de datos de IA, lo que deja notar que las fuentes tradicionales no bastan.
En México, el 70% de la energía aún no proviene de fuentes renovables, por lo que es crucial diversificar el portafolio energético hacia alternativas más sostenibles, como la solar, hidroeléctrica, eólica y, en un futuro, tecnologías como los reactores nucleares modulares (SMR), que son ya parte de la iniciativa energética en países como Francia, Estados Unidos, Japón y Canadá.
El doble reto: Energía e infraestructura empresarial
El impacto de la IA no sólo se limita a la energía. Cuando antes la IA era una ventaja competitiva, rápidamente se ha convertido en una necesidad competitiva. Las empresas necesitan invertir en infraestructura tecnológica, como servidores y almacenamiento en la nube, para aprovechar sus beneficios.
Sin embargo, estas inversiones deben ser sostenibles. De acuerdo con el artículo “Rainwater Could Help Satisfy AI’s Water Demands” publicado por Scientific American, la IA gasta tanta energía y agua comparable a la consumida por un país, y se espera que esta demanda crezca exponencialmente en los próximos años.
Un ejemplo es el caso de OpenAI, cuyo modelo GPT-3 requirió infraestructura de cómputo que consumió más de 1,280 megavatios hora (MWh) por mes para ser entrenado, lo que es equivalente al consumo mensual de una pequeña ciudad mexicana, como Loreto, en Baja California, con una población de 20,000 personas. Y se calcula que el entrenamiento del GPT-4 más avanzado ha consumido 50 veces más electricidad.
Aquí es donde la sinergia entre tecnología y energía toma relevancia. Por ejemplo, en Kualion buscamos utilizar y ofrecer herramientas digitales para optimizar la gestión del suministro eléctrico, asegurando eficiencia y sostenibilidad. Este tipo de innovación puede servir como modelo para que otras empresas mexicanas combinen IA y energía de manera eficiente y responsable.
Regulación y colaboración: Los pilares del cambio
Para que México pueda enfrentar esta revolución es indispensable actualizar el marco reglamentario para fomentar la adopción de energías renovables y nuevas tecnologías. La colaboración y sinergia entre el sector público y privado será crucial en esta etapa de cambio.
Actualmente, muy pocas de las empresas mexicanas participan en programas de incentivos fiscales para energía renovable, lo que denota una brecha importante en la industria. Además, las políticas energéticas nacionales deben incorporar elementos que promuevan la inversión privada en infraestructura energética moderna, como redes eléctricas inteligentes y almacenamiento de energía.
Según el artículo publicado por Goldman Sachs, “AI is poised to drive 160% increase in data center power demand”, en 2022, los centros de datos representaron alrededor del 1% de la demanda mundial de electricidad. En grandes economías, como China y los Estados Unidos, se estima que los centros de datos representan entre el 2 y el 4%.
La pregunta no es si debemos o no actuar, sino qué tan rápido podemos adaptarnos para que la IA sea una oportunidad y no una barrera en el camino hacia el desarrollo económico y sostenible de México.
