Pedro Casas Alatriste: Una nueva visión para el comercio binacional
Gracias a su visión de renovación y conciliación, Pedro Casas Alatriste, se ha convertido en el director general de la AMCHAM México
Por Javier Cendejas y Alejandro Fuentes
A sus 29 años, Pedro Casas Alatriste fue elegido como Director General de la American Chamber of Commerce en México.
En exclusiva para Latitudex, Pedro nos cuenta cómo fue su llegada a la cámara y cuál es su visión única para fortalecer la relación bilateral entre México y Estados Unidos.
¿De dónde nace este impulso por estudiar economía?
Soy originario de la Ciudad de México, el más chico de cuatro hermanos. Desde muy pequeño, despertó en mí la vocación de servicio y de amor por mi país.
Me di cuenta que tanto el pasado como el futuro de México han estado históricamente unidos a la relación con Estados Unidos. Somos países hermanos y vecinos que, a lo largo de los años, hemos trabajado juntos en muchos aspectos.
Con estas ideas en mente, estudiar economía hacía mucho sentido para mí. Siempre he tenido la inquietud de aprender y estudiar más a fondo, así que también hice un diplomado en historia y filosofía.
Tiempo después, decidí estudiar Políticas de Desarrollo Internacional en Washington D.C. Con esto, pude seguir entendiendo la relación bilateral con base en lo que sucede en la ciudad capitalina y aplicarlo en México y Estados Unidos.
Comencé a trabajar en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) durante la renegociación del NAFTA, lo que dio paso al T-MEC y hoy, aquí estoy en el American Chamber of Commerce (AmCham), en otro momento interesante de la relación entre México y EE.UU.
¿Cómo llegaste a ser el director general de la AmCham?
Hace seis años, junto con un grupo de amigos, empecé un proyecto llamado “En Esta Esquina”. Es una asociación civil donde organizamos debates públicos en bares, restaurantes, galerías de arte, espacios no tan propensos al debate organizado. Invitamos a ponentes de alto nivel y a unos 100 jóvenes a escuchar el debate, siempre acompañados de una cerveza o un mezcal.
Esto habla mucho de mi estructura de valores, genuinamente creo que el desacuerdo no nos conviene.
Gracias a este proyecto y a mi trabajo en el CCE, tuve un acercamiento con la AmCham. Durante la renegociación del T-MEC, organicé un debate titulado “EE.UU. es un buen vecino de México” y, entre las posturas a favor, se encontraba mi antecesora, Ana López Mestre.
Tres años después, estaba en Washington, trabajando como Director de Investigación y Políticas Públicas en la U.S. Mexico Foundation y recibí un mensaje de Ana. Me dijo “Pedro, estoy dejando el puesto. Creo que tienes un perfil interesante para competir, ¿te interesa?” Apliqué.
Durante el proceso, me presenté como un candidato con una propuesta disruptiva: renovar la cámara, implementar nuevas tecnologías y profundizar la relación con Washington D.C. Me posicioné como un candidato distinto y funcionó.
Como director general de la AmCham, ¿cuál crees que es la principal preocupación que tienen los empresarios ante el panorama actual de la relación entre México y EE.UU.?
La AmCham es una de las cámaras más antiguas del país. Durante 107 años nos ha tocado trabajar con todo tipo de gobiernos y presidentes, de diferentes ideologías y estilos. La nueva administración de Estados Unidos, gane quien gane, no será la excepción. El objetivo será ajustarnos para que ambas naciones puedan llegar a los objetivos deseados en comercio y economía.
Durante la administración pasada de Donald Trump, vimos un gobierno más de personas que de instituciones. En AmCham tenemos la inclinación por fortalecer las instituciones porque las personas y las ideologías cambian, pero las instituciones prevalecen. De esta manera, podemos generar marcos de discusión con límites para los desacuerdos y llegar a posibles soluciones.
Una de las preocupaciones principales es cómo podemos mantener la institucionalidad en los diálogos para llegar a acuerdos, asegurando espacios organizados para encontrar los grises entre el blanco y el negro.
¿Crees que el comercio está migrando de la globalización hacia la regionalización?
Me gusta basarme en un análisis de Shannon O’Neil en su libro “El mito de la globalización”. Lo que hemos visto en los últimos 30 años es el fortalecimiento de tres super regiones: Europa, Asia y América. Estas regiones combinadas generan casi el 85% del comercio mundial. Norteamérica tiene el 15%, Asia el 30% y Europa el 40%. Para mí, se han construido cadenas regionales de comercio con tintes globales.
Hoy en día, la región de Norteamérica tiene como objetivo acelerarse y fortalecerse para convertirse en la más competitiva. En AmCham, estamos convencidos de que lo lograremos, apostando por la era de Norteamérica en el comercio internacional.
¿Cuál es la postura de AmCham frente a la inversión en infraestructura y tecnología en la frontera con EE.UU.?
En la frontera coexisten tres grandes temas: comercio, flujo de personas y seguridad. ¿Cómo hacemos para separar estas situaciones y tener autoridades competentes resolviendo cada una? No podemos dejar que, por ejemplo, una crisis migratoria afecte el flujo de mercancías.
Necesitamos invertir en infraestructura de puertos de acceso más dinámicos y robustos, además de en infraestructura tecnológica. Debemos invertir en tecnología para mejorar la trazabilidad de toda la cadena regional, saber de dónde vienen nuestros productos y mejorar controles de calidad.
Esta tecnología también ayudará a que pequeñas y medianas empresas, y aquellas alejadas de la frontera norte, puedan desarrollarse y prosperar.
La AmCham tiene mucha información importante a su alcance, ¿cómo hacen uso de ella para generar más comercio, tomar mejores decisiones y generar una cadena de suministro más productiva?
Para nosotros, la información es poder y debería ser lo más pública posible.
Hace unos meses abrimos el espacio “Sección de contenidos”, donde todos pueden acceder a los reportes de los 30 comités de AmCham.
Si somos capaces de generar información privilegiada por la capacidad económica y de acceso de nuestras empresas, que generan el 25% del PIB de México y emplean a más de 10 millones de personas, y podemos compartirla con las autoridades y el público para generar una discusión informada que lleve a decisiones más acertadas, eso es un bien público.
A su vez, esta información genera mayores oportunidades de negocio entre nuestros miembros. Ese es el beneficio de ser parte del American Chamber of Commerce.
También es un momento de transición política para México, ¿qué podemos hacer internamente para procurar esta relación bilateral?
Debemos contar con comunidades e instituciones sólidas alineadas a principios básicos. Todos queremos construir un mejor México, con menos corrupción y más inversión. Si logramos alinear a los actores políticos, económicos, académicos y de la sociedad civil en esas tareas básicas y creamos mecanismos que perduren en el tiempo, independientemente de quién esté al mando, eso puede ser una receta ganadora.
Desde AmCham, debemos promover la creación de un ecosistema sostenible para el comercio bilateral entre México y EE.UU. que genere valor compartido para todos.
Mi motivación personal, y la que transmito a mi equipo, es alinear a todos hacia la visión de trabajar por el bien común. Trabajamos para que México se transforme en un país con más oportunidades de crecimiento profesional, académico y personal. Me apasiona cambiar mi comunidad para bien, darle más oportunidades a mis connacionales y al país en el que nací y viví, dejándolo mejor de como lo encontré.
