Cambio de política arancelaria a la luz del nearshoring

El conflicto comercial entre Estados Unidos y China, mismo que sumado a la interrupción de la proveeduría de bienes en la pandemia, el más conocido fue el desabasto de microcomponentes a la industria automotriz; ha provocado que la relocalización de los centros de producción, la intención de este fenómeno es acercarse al mercado de consumo, es decir a Estados Unidos, mucho se ha hablado de los beneficios del nearshoring, la llegada de la inversión extranjera y con ello mayores fuentes de empleo entre otros, sin embargo, como todo en la vida esto no todo es color de rosa.

Por Norma Ornelas Martínez, Socia de Comercio Exterior en A&C International business

Recordemos que Estados Unidos y México tienen las cadenas productivas estrechamente vinculadas y que tenemos un tratado internacional con ese país cuya intención es el desarrollo de la economía regional; en la exposición de motivos del Decreto publicado el pasado 22 de abril, se señala que la modificación a los aranceles de diversos bienes en la tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación (LIGIE), tiene como objeto cumplir con los compromisos internacionales que como país se tienen en los tratados internacionales.

A la luz de lo anterior, hemos visto cómo el Ejecutivo Federal ejerció la facultad que le otorga el artículo 131 de la Constitución, para aumentar cuotas a la importación a 544 fracciones arancelarias con el objeto de regular la economía y producción nacional en beneficio del país.

Sin embargo, en esta modificación no solo se incrementaron cuotas a las fracciones de las industrias textil, confección, calzado y de bienes siderúrgicos, los cuales ya habían tenido un incrementado el pasado 18 de noviembre de 2022, también se impusieron aranceles a bienes intermedios del 5 % a condensadores y aerogeneradores, del 10 % a productos de vidrio, del 15 % o 25 % para el papel, 25 % al negro de humo, 30 % a manufacturas de aluminio, 35% para manufacturas de plástico y del 50 % para el alambrón de fierro o acero sin alear, por citar algunos ejemplos.

Este incremento de aranceles ha afectado, indudablemente, a la industria nacional que presupuestan sus costos cuando menos a 12 meses, por lo que se ven forzados a realizar ajustes que pudiéramos esperar serán absorbidos por los consumidores finales.

Ahora bien, volvamos al nearshoring, sabemos que este ajuste en el modelo de producción implica la elaboración de los productos cerca del mercado consumidor, sin embargo, ésta se planea para realizarse a partir de ensambles de bienes que permitan cumplir con la regla de origen para denominar el producto como originario de México y así poder tener acceso a Estados Unidos sin el pago de las cuotas establecidas a China. Entonces, el establecimiento de la planta productiva en nuestro país solo es una escala para el ensamble final pero el verdadero proceso se sigue llevando a cabo fuera de la región, si lo vemos desde ese punto de vista se entiende el incremento de las tasas a bienes intermedios.

Indudablemente el nearshoring traerá beneficios a la economía nacional, sin embargo, con la modificación a la LIGIE estamos viendo un cambio en la política arancelaria, lo que forzará a la industria a desarrollar proveeduría regional; no obstante no solo debemos ver a Estados Unidos y Canadá, pues México ha firmado tratados con otras regiones que pueden ser opción para la búsqueda de proveedores, es buen momento para voltear a ver a los miembros del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT) (Japón, Australia, Canadá, México, Perú, Chile, Malasia, Vietnam, Nueva Zelanda, Singapur y Brunéi).