2025: El año que atoró la logística
Bloqueos, fallas aduaneras e infraestructura rebasada pusieron en jaque al comercio exterior mexicano, generando retrasos, sobrecostos y un año marcado por la incertidumbre logística.
Por Staff Latitudex
El 2025 se ha convertido en un año especialmente tormentoso para el comercio exterior y la logística en México. No solo se han acumulado obstáculos estructurales, sino que también han cobrado una visibilidad mayor los bloqueos carreteros y los fallos operativos en aduanas, dejando en evidencia las vulnerabilidades del sistema.
Uno de los episodios más significativos ocurrió recientemente en noviembre, cuando transportistas y campesinos convocaron un paro nacional con cierres simultáneos de carreteras y aduanas en al menos 25 estados de la república. Las rutas más afectadas incluyeron tramos estratégicos como la México–Querétaro, la México–Puebla y la carretera hacia Nuevo Laredo, además de puntos aduaneros esenciales. Según la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), estos bloqueos generan pérdidas económicas, retrasos en entregas y ponen en riesgo la seguridad de los conductores.
Otro caso fue cómo transportistas agrícolas denunciaron demoras de hasta 36 horas en tramos como la carretera México-15. Esta paralización complicó seriamente la cadena de suministro de productos perecederos, medicamentos y otros bienes esenciales, pues cada hora perdida representa no solo un costo de operación, sino también un posible desabasto.
Además de los bloqueos por protesta social, algunos tramos han sufrido incomunicación vinculados con el crimen organizado: en Zacatecas, por ejemplo, hubo al menos once bloqueos, con vehículos incendiados y barricadas, lo que tensó aún más la movilidad de carga en una zona ya crítica para el transporte.
Fallas en aduanas
Los problemas no se han limitado a la vía terrestre. A inicios de 2025 se reportaron fallas técnicas graves en los sistemas aduaneros, especialmente en el sistema MATCE, encargado de la modulación del Documento de Operación para el Despacho Aduanero (DODA). Estas fallas paralizaron operaciones en aduanas clave como Nuevo Laredo, donde se generaron largas filas de tráileres debido a la suspensión momentánea de trámites.
En respuesta, la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) implementó mecanismos de contingencia, empleando pedimentos simplificados a través del Sistema Automatizado Aduanero Integral (SAAI), lo que alivió parcialmente la congestión, pero no eliminó las pérdidas ni los retrasos.
Otro ejemplo de fricción aduanera tiene que ver con corrupción y opacidad en operaciones. La Secretaría de Hacienda (SHCP) ha denunciado múltiples anomalías, como: contenedores con mercancías distintas a las declaradas y subvaluaciones masivas para evadir impuestos. Estas fallas, además de socavar la recaudación fiscal, afectan la confianza de exportadores e importadores.
Estos bloqueos y fallas no son eventos aislados, sino síntomas de un país cuya logística sufre por la falta de inversiones estratégicas. Las carreteras federales muestran tramos saturados o deteriorados, y los nodos logísticos —como centros de cross-docking o zonas de almacenamiento— no han crecido al ritmo que demanda un comercio exterior cada vez más complejo. El resultado: costos más altos, tiempos menos predecibles y una competitividad internacional golpeada.
Posibles soluciones
- Modernización de casetas de cobro: La transición hacia casetas de cobro totalmente electrónicas, como las utilizadas en diversas autopistas europeas, reduciría tiempos de espera, cuellos de botella y consumo de combustible. El uso de tags o dispositivos electrónicos permitiría un tránsito continuo, disminuyendo retrasos en rutas estratégicas.
- Impulso al uso de camiones doble remolque: A pesar de la controversia en torno a su operación, los doble remolque continúan siendo una solución eficaz para optimizar traslados. Su uso regulado y supervisado permitiría evitar viajes duplicados, mejorar la eficiencia del transporte de carga y reducir costos y emisiones.
- Mayor utilización de camiones de 20 pies: La diversificación del tipo de unidades también es necesaria. Los camiones de 20 pies representan una opción práctica para envíos fraccionados, empresas en crecimiento y módulos de carga que no requieren una unidad completa.
- Formación de operadores: Una vía indispensable es el impulso gubernamental a la creación de centros de formación profesional para operadores de transporte. En México ya comienzan a surgir iniciativas destacables, como el caso de Trayecto, que creó la Universidad del Autotransporte, un modelo pionero enfocado en capacitar a nuevos conductores con altos estándares de seguridad, tecnología y eficiencia.
- Tren Saltillo-Nuevo Laredo: La construcción del tren Saltillo–Nuevo Laredo podría convertirse en una opción clave para aliviar la saturación carretera, reducir bloqueos y ofrecer un cruce fronterizo más eficiente. Al mover carga por riel, disminuiría riesgos de inseguridad e interrupciones, y aportaría una ruta más estable para el comercio exterior. No obstante, su éxito depende de una integración real con terminales ferroviarias modernas, cruces fronterizos actualizados y una estrategia sólida de largo plazo. Sin esta visión, su impacto sería limitado y la construcción podría incluso generar afectaciones temporales en corredores ya presionados.
